DÍA #1 – Franciscanas Misioneras de María 

(Maria della Pace, Maria Chiara, M. de Ste. Nathalie, Marie de St Just, Marie Adolphine Maria Amandina)

ORACIÓN INICIAL 

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén. 

UNA PINCELADA HISTÓRICA

En 1898, Monseñor Francisco Fogolla va a Roma y desea llevar una comunidad de religiosas misioneras a su país, en donde crece un pequeño núcleo de nuevos cristianos. Hace falta la presencia de la mujer para expresar, de alguna forma, el misterio del Amor del Dios revelado en y por Jesús, desconocido aún para ese pueblo numeroso. 

El obispo misionero expone las necesidades: organizar un pequeño hospital para los enfermos, hacer del orfanato, que ya recoge varios centenares de niños, un espacio educativo más válido; enseñar y promover a las mujeres en lo referente al hogar, la higiene, la alimentación, la dignidad del trabajo y, desde luego, la catequesis, la oración, el canto. Tantas cosas muy concretas, urgentes e importantes. Habrá que aprender bien el chino para que la comunicación pueda darse normalmente, las costumbres del pueblo, entre otras. María de la Pasión, la madre superiora, después de reflexionar largamente, acepta el desafío. Busca entre sus hermanas y propone a algunas la nueva misión.

Después de un largo viaje vivido con valentía, admiración y mucho humor franciscano, a pesar de los riesgos y sufrimientos. Desde el día de su llegada, se dedican al cuidado de unas 200 niñas huérfanas junto a un grupo de laicos consagrados y el servicio del dispensario, en espera que se realice el proyecto de la construcción del hospital. 

El 5 de julio, son encarcelados obispos, religiosos/as, seminaristas, laicos y nuestras siete jóvenes hermanas. Saben que la muerte está cerca, y la esperan en paz: ¿No han vivido con el deseo de transformar la vida en don? Finalmente, el 9 de julio, hacia las 4 de la tarde, son arrastradas por las calles de la ciudad hasta el tribunal, donde serán martirizadas por orden del gobernador. Las 7 hermanas fueron las últimas; se abrazaron y entonando el Te Deum, canto de alabanza, presentaron la cabeza a los soldados. 

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS? 

Cuentan que un año después de la llegada de las siete misioneras a China, el 4 de mayo 1900, la misión estaba floreciente. Sin embargo, desde hacía algunos meses, una ola de violencia amenazaba al país. El 27 de junio, los acontecimientos se precipitan. Los Obispos temen por las religiosas y les piden que se vistan con trajes chinos e intenten salvarse. María Herminia, en nombre de todas, responde: 

«¡Por amor de Dios, no nos impidan morir con ustedes! Si nuestro valor es demasiado débil para resistir, Dios – que permite la prueba – nos dará la fuerza necesaria para salir victoriosas. No tememos la muerte y la tortura, vinimos para amar y, si es necesario, para dar la vida por amor de Cristo.» 

PARA MEDITAR…  

“Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará” Mt 10, 22

Estas palabras del Señor nos hacen comprender que en las pruebas aceptadas a causa de la fe, la violencia es derrotada por el amor, la muerte por la vida. Y para acoger de verdad a Jesús en nuestra existencia y prolongar la alegría de ser hijos de Dios, el camino es precisamente el indicado por este Evangelio, es decir, dar testimonio de Jesús en la humildad, en el servicio silencioso, sin miedo de ir a contracorriente y de pagar en primera persona. Y si bien no todos están llamados, como algunos mártires, a derramar la propia sangre, a cada cristiano, sin embargo, se le pide ser coherente en toda ocasión con la fe que profesa. Y la coherencia cristiana es una gracia que debemos pedir al Señor. Ser coherentes, vivir como cristianos y no decir: “soy cristiano”, y vivir como pagano. Seguir el Evangelio es ciertamente un camino exigente, pero hermoso y quien lo recorre con fidelidad y valentía recibe el don prometido por el Señor a los hombres y las mujeres de buena voluntad. 

IMÁN DE SANTIDAD

A ejemplo de las 7 mujeres mártires te invito a que le pidas a Dios la fuerza necesaria para salir victorioso en cada batalla a la que te toque enfrentarte. 

ORACIÓN FINAL

Señor, fortaleza de los misioneras y los mártires, que has concedido a estas hermanas mártires testimoniar la fe hasta la ofrenda de la vida, danos también a nosotros, a su ejemplo, la gracia de una fe ardiente, y una generosa fidelidad al sacrificio. Por la intercesión de estas santas mujeres, concédenos las gracias que nuestro corazón necesita para alcanzar la santidad. Amén.

Padre Marcelo

#LosApostolesDeLosUltimosTiempos #SantosDelSigloXX

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