DIA #3 – San Leonardo Murialdo

ORACIÓN INICIAL 

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén. 

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Nació en Turín el 26 de octubre de 1828. El padre, un rico agente de cambio, murió en 1833. Su madre, una mujer muy religiosa, envió a su pequeño “Nadino” a un colegio en Savona de los Padres Escolapios. Vuelto a Turín, frecuentó los cursos de teología en la Universidad y en 1851 fue ordenado sacerdote. De inmediato, optó por empeñarse en los oratorios de Turín, entre los jóvenes más pobres y desbandados de la periferia. Realizó un año de actualización en París hasta que la Providencia lo llamó, en 1866, a hacerse cargo de jóvenes todavía más pobres y abandonados. Desde entonces toda su vida fue dedicada a la acogida, a la educación cristiana y a la formación profesional de estos muchachos.

Para ellos, él funda en 1873 la Congregación de San José y en los años siguientes da vida a nuevas iniciativas, una casa familia (la primera en Italia), una colonia agrícola, otros oratorios, además de muchas otras obras. 

Su presencia era muy significativa en el movimiento católico del Piamonte. Trabajaba activamente con el periodismo católico, en la organización de la Obra de los Congresos y como animador de la Unión Obrera Católica.

Su existencia terrena culmina el 30 de marzo de 1900; pero también nosotros, lejanos en el tiempo, podemos beber de su preciosa herencia espiritual, confirmada por la proclamación de su santidad en 1970. Podemos atesorar su experiencia de Dios, él nos ha amado primero, personalmente, a cada instante. Nuestra respuesta a este amor será un confiado abandono en las manos de Dios, una búsqueda gozosa de su voluntad, un corazón totalmente entregado a él y a los jóvenes, especialmente a aquellos más pobres, más abandonados.

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS? 

Todo el dinero de su herencia lo gastó en educar a niños pobres. Cuando el dinero de su herencia se le acabó, se dedicó a pedir a los ricos para ayudar a los más pobres. En cuanto las deudas de su Colegio de Artesanitos habían llegado a un grado monstruoso y peligroso y todos le aconsejaban que cerrara aquella obra, llegó una mamá con dos niñitos huérfanos de padre y en situación de extrema pobreza, y Leonardo los recibió gratuitamente, aumentando así el número de los que tenían que ser alimentados en una casa asediada por las deudas. Pero Dios le permitió este santo atrevimiento e inspiró al conde de Guarene que le dejara al santo su herencia, y así se pagaron las deudas y se pudo seguir atendiendo a los pobres huérfanos. Aconsejado por San Juan Bosco y por otros santos sacerdotes fundó la Comunidad de los “Josefinos” o religiosos de San José, para educar a jóvenes pobres.

PARA MEDITAR…

Leonardo tuvo siempre un lema: “Quiero santificarme y santificar a los demás. Quiero tener siempre contento al buen Dios”.

En sus libretas de apuntes dejó escritos los medios para lograr obtener la santidad:

  1. Llenar mis días de muchas y pequeñas oraciones.
  2. Aprovechar mis males y enfermedades y hasta mis faltas y equivocaciones para humillarme más y pagarle a Dios mis pecados con esos sufrimientos.
  3. Como penitencia ofrecer a Dios hacer con la mayor diligencia mis trabajos de cada día, y tratar y recibir a todos con la mayor bondad posible. Atender a todo el que venga, con la más exquisita amabilidad. San Leonardo cultivó y propagó tres grandes devociones: al Sagrado Corazón de Jesús (honrándolo especialmente en la Santa Hostia en la Eucaristía), la Santísima Virgen Inmaculada y San José. Y estas devociones le hicieron mucho bien.

IMÁN DE SANTIDAD

Reflexionando sobre la anécdota de San Leonardo, te invito a pedirle al Señor en tu oración que aumente el deseo de santidad en tu corazón.

ORACIÓN

Señor, Dios bueno y misericordioso, te damos gracias por el testimonio evangélico de San Leonardo Murialdo; te pedimos nos ayudes a imitar su ejemplo y a superar las dificultades de la vida. Tú, que se lo entregaste a los jóvenes como amigo, hermano y padre, concédenos la gracia de continuar su misión en la Iglesia con caridad humilde y valiente confianza,para que el mundo te conozca y crea en tu amor. Amén.



Padre Marcelo

#LosApostolesDeLosUltimosTiempos #SantosDelSigloXX

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