DÍA #10 – San Ezequiel Moreno Díaz

ORACIÓN INICIAL 

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén. 

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Desde muy niño descubrió su vocación a la vida religiosa y el 21 de septiembre de 1884 ingresó como religioso en el convento español de los agustinos recoletos en Navarra. En 1870 viajó a Manila, Filipinas, donde se desempeñó como misionero. Al año siguiente fue ordenado sacerdote y destinado a Mindoro, donde continuó sus actividades misioneras. Poco tiempo después se enfermó y regresó a Manila. Más tarde fue nombrado superior del convento de Monteagudo y vuelve a España para dedicarse a la formación de los futuros religiosos misioneros. En 1888 viajó a Colombia al mando de un grupo de misioneros agustinos recoletos. En este país empezó a reactivar las misiones y en 1893 fue nombrado obispo titular de Pinara y vicario apostólico de Casanare, en 1895 fue nombrado Obispo de Pasto. San Ezequiel desempeñó su nueva misión con la eficacia y generosidad que lo caracterizaban pero tuvo que superar numerosos obstáculos.

En 1905 se le diagnosticó cáncer y ante las reiteradas súplicas de los fieles y de los religiosos de su Orden, al año siguiente volvió a España para operarse. La operación no tuvo éxito y San Ezequiel, firme en su fe, se retiró al convento de Monteagudo, donde murió el 19 de agosto de 1906. Su fama de santidad creció rápidamente, sobre todo en Colombia. Fue beatificado por el Papa Pablo VI en 1975 y el 11 de octubre de 1992 fue canonizado por el Papa Juan Pablo II. San Ezequiel Moreno es considerado como el especial intercesor ante Dios por los enfermos del cáncer y uno de los más grandes apóstoles de la Evangelización de América.

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

Su identificación con Cristo, su Señor, había llegado a lo más radical, pudiendo exclamar, arrebatado, que no podía gloriarse sino de la cruz de Cristo. “Yo quiero sufrir en Tu compañía, con Tu divina gracia. Yo me compadezco de tus agonías y te las agradezco con toda mi alma y te amo, Jesús mío, te amo con todo mi corazón… Yo, Amado de mi alma, para imitarte, abrazo con el más tierno afecto los dolores, las enfermedades, la pobreza y las humillaciones, y las considero como hermosas partecitas de tu Cruz”.

A mediados de 1905 se siente cansado, con una llaga sangrante en el paladar que no se cierra, aunque intenta llevar una vida normal de trabajo. En octubre el diagnóstico es claro: es cáncer y hay que operar. Me he puesto en manos de Dios. Él hará su santa voluntad. Hay que descansar en lo que Èl quiera hacer. “¡Qué consolador es todo esto!”, exclama. En Madrid es operado urgentemente. Es una operación muy dolorosa, que soporta con paz absoluta. De vez en cuando exclama: “Bendito sea Dios. Dios mío, dame resignación para sufrir por Ti”. En la clínica decían: “Es un santo”.

PARA MEDITAR…

El modo en que vivimos la enfermedad y la discapacidad es signo del amor que estamos dispuestos a ofrecer. El modo en que afrontamos el sufrimiento y la limitación es el criterio de nuestra libertad de dar sentido a las experiencias de la vida, aun cuando nos parezcan absurdas e inmerecidas. No nos dejemos turbar, por tanto, de estas tribulaciones. Sepamos que en la debilidad podemos ser fuertes, y recibiremos la gracia de completar lo que falta en nosotros al sufrimiento de Cristo, en favor de la Iglesia, su cuerpo; un cuerpo que, a imagen de aquel del Señor resucitado, conserva las heridas, signo del duro combate, pero son heridas transfiguradas para siempre por el amor.

IMÁN DE SANTIDAD

San Ezequiel buscó siempre poner a Dios en el primer lugar de su vida y de su corazón y eso lo llevó a aceptar el sufrimiento y el dolor que le tocó vivir. ¿Aceptas las situaciones de dolor en tu vida? Te invito a que le ofrezcas tu sufrimiento y tu dolor a Jesús. 

ORACIÓN FINAL

Te damos gracias, Padre y Señor nuestro, porque has querido darnos en San. Ezequiel Moreno un acabado modelo de fidelidad al Evangelio, un perfecto y ardiente operario de su viña y un Pastor según el Corazón de tu Hijo. Te pedimos, por su intercesión, nos concedas vivir con alegría nuestro testimonio cristiano e imitar, sobre todo, su ardiente amor a Ti y su plena disponibilidad al servicio de la Iglesia y de los hombres. Amén.

 

Padre Marcelo

#LosApostolesDeLosUltimosTiempos #SantosDelSigloXX

 

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