DÍA #12 – San José Freinademetz

ORACIÓN INICIAL 

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén. 

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Nació el 15 de abril de 1852 en Italia. Bautizado el mismo día de su nacimiento, heredó de su familia una fe sencilla pero tenaz. Ya durante sus estudios teológicos comenzó a pensar seriamente en las “misiones extranjeras” como una posibilidad para su vida. Apenas dos años después de su ordenación se puso en contacto con el P. Arnoldo Janssen, fundador de la casa misional que pronto se convertiría oficialmente en la “Congregación del Verbo Divino”. Partió hacia China junto a otro misionero. Fueron años duros, marcados por viajes largos y difíciles, asaltos de bandoleros y arduo trabajo para formar las primeras comunidades cristianas. José comprendió pronto la importancia que tenían los laicos comprometidos para la primera evangelización, sobre todo como catequistas. A su formación dedicó muchos esfuerzos y preparó para ellos un manual catequístico en chino. 

Toda su vida estuvo marcada por el esfuerzo de hacerse chino entre los chinos, al punto de escribir a sus familiares: “Yo amo la China y a los chinos; en medio ellos quiero morir, y entre ellos ser sepultado”. En 1898 el trabajo incesante y las muchas privaciones cobraron su precio. Enfermo de la laringe y con un principio de tuberculosis, por insistencia del obispo y de los cohermanos, pasó un tiempo en Japón, en espera de recuperar la salud. Volvió a China algo recuperado, aunque no curado. A fines de 1907, mientras administraba la diócesis en ausencia del obispo que había tenido que viajar a Europa, se desató una epidemia de tifus. José, como buen pastor, prestó su asistencia incansable, hasta que él mismo contrajo la enfermedad. Volvió inmediatamente a Taikia, sede de la diócesis, donde murió el 28 de enero de 1908. 

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

José Freinademetz no se entregó a una ilusoria auto-inmolación, no siguió ningún deseo aventurero, ninguna añoranza de lugares lejanos. José Freinademetz sintió una llamada, siguió una invitación, y se puso en camino como una vez Abrahán. El marchar, la despedida, fue para él difícil, pero no dudó ni un momento porque estaba seguro de seguir el camino recto que le llevaba al país que Dios le indicaría, como dice la Biblia de Abrahán. Se puso en camino para cumplir la voluntad de Dios. Fue el camino hacia sí mismo, como realización de su vida.

PARA MEDITAR…

José Freinademetz no dejó su patria por el placer de buscar otra. Permaneció siempre sin una verdadera patria. También más tarde, en medio de sus queridos chinos, se sintió como un extraño. El fundamento de su ponerse-en-camino fue su fe, la fe que le daba la confianza de encontrar en Dios su “casa”, estar protegido “a la sombra de sus alas”, como afirma el salmista. En 1Pe 2,11 se dice: “Amigos míos, como forasteros y emigrantes que son en este mundo…” “Pero, al final, el ser humano no está hecho para este mundo…”, dijo el joven Freinademetz en su parroquia natal.

¿De qué me despedí yo en mi vida, de qué me separé con dolor? ¿Dónde me siento en casa, protegido? ¿Estoy, como Abraham, como Freinademetz, en camino hacia el “país” que Dios quiere mostrarme? Pregunto, ¿anhelo ese país? “Por la infinita misericordia de Dios que elige a los débiles como sus instrumentos, espero participar de la gracia de la que no seré digno eternamente”, dijo Freinademetz en su despedida de S. Martín.

IMÁN DE SANTIDAD

José partió a China para evangelizar a muchas personas que no conocían el amor de Dios. A vos también te toca evangelizar a muchas personas que no conocen el amor de Dios, te invito a que puedas dar un buen testimonio de Jesús en cada lugar al que vayas. 

ORACIÓN FINAL

Dios Padre, cuyo Espíritu Santo ha inspirado a José a dedicar su vida y talento para proclamar la Buena Nueva de Jesús a los que no lo conocían, especialmente en China, concédenos por su ejemplo e intercesión, que todos los que buscamos la Verdad, reconozcamos al verdadero Salvador y seamos fieles a nuestros compromisos de fe con el Verbo Divino. Amén.

 

Padre Marcelo

#LosApostolesDeLosUltimosTiempos #SantosDelSigloXX

 

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