DÍA #14 – San Alfonso María Fusco

ORACIÓN INICIAL 

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén. 

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Nació en Italia en el seno de una familia campesina. Sus padres le pusieron el nombre de Alfonso María en honor de san Alfonso María Ligorio, ya que los restos del santo se conservan en Pagani, ciudad a poca distancia de su residencia, y un redentorista les predijo el nacimiento de este hijo y que sería santo. A los once años manifestó a sus padres el deseo de ser sacerdote y en 1850 ingresó en el seminario diocesano de Nocera de Pagani. En 1863 fue ordenado sacerdote; fue destinado a la Colegiata de San Juan Bautista de Angri, donde demostró sus grandes dotes como confesor. Se dedicó a la evangelización del pueblo con una predicación profunda, sencilla e incisiva. 

En los últimos días de su estancia en el seminario una noche soñó que Jesús Nazareno le pedía que, apenas fuese ordenado sacerdote, fundase un Instituto de religiosas y un orfanato para niños y niñas. Fue el encuentro con Magdalena Caputo en Angri, mujer decidida, que aspiraba a la vida religiosa, lo que le obligó a acelerar la fundación del nuevo Instituto y que sería su primera superiora con el nombre de sor Crocifissa. Se les unieron otras jóvenes que querían dedicarse a su propia santificación, al servicio de los pobres, sobre todo los huérfanos. Así se fundó las Hermanas Bautistinas del Nazareno en Scarcella. La residencia de la nueva fundación se llamó la Pequeña Casa de la Divina Providencia, donde comenzaron a llenarla de huérfanos. Pero como casi todas las fundaciones tuvo dificultades con la jerarquía eclesiástica: el cardenal Respighi, Vicario de Roma le dijo: “Ha fundado una comunidad de hermanas competentes que han hecho su deber. ¡Ahora retírese!”. Alfonso obedeció. 

No dejó mucho escrito y prefirió hablar con el testimonio de su vida, su gran amor por la Eucaristía, la Pasión de Cristo y la Virgen Dolorosa. Atendió a su fundación con un gran amor, delicadeza, cuidando los huérfanos y animando a las religiosas al estudio para poder evangelizar mejor. Se abrieron más casas. Murió en Angri de una enfermedad repentina y exclamó: “Señor, te doy gracias, he sido un siervo inútil”. 

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

San Alfonso repetía frecuentemente a sus Religiosas: “Hagámonos santos siguiendo a Jesús de cerca… Hijas, si viven en la pobreza, en la castidad y en la obediencia, resplandecerán como estrellas arriba en el cielo”. Dirigía el Instituto con gran sabiduría y prudencia y, como padre amoroso, cuidaba sus Religiosas y las huérfanas. Tenía una ternura casi maternal para todos, especialmente para las huérfanas más necesitadas; para ellas había siempre un lugar en la Pequeña Casa de la Providencia, aún cuando el alimento era escaso o simplemente faltaba. 

Entonces don Alfonso tranquilizaba a sus hijas preocupadas, diciendo: “No se preocupen, hijas mías, ahora voy a ver a Jesús y Él proveerá”.

PARA MEDITAR…

“Los santos son hombres y mujeres que penetran hasta el fondo en el misterio de la oración. Hombres y mujeres que luchan con la oración, dejando al Espíritu Santo orar y luchar en ellos; luchan hasta el extremo, con todas sus fuerzas, y vencen, pero no solos: el Señor vence a través de ellos y con ellos. Este es el estilo de vida espiritual que nos pide la Iglesia: no para ganar la guerra, sino para ganar la paz. En el episodio de Moisés hay un mensaje importante: el compromiso de la oración necesita del apoyo del otro. Este es el modo de actuar cristiano: estar firmes en la oración para permanecer firmes en la fe y en el testimonio. Y de nuevo surge una voz dentro de nosotros: “Pero Señor, ¿cómo es posible no cansarse? Somos seres humanos, incluso Moisés se cansó”.

IMÁN DE SANTIDAD

Le decía San Alfonso a sus religiosas: “No se preocupen, hijas mías, ahora voy a ver a Jesús y Él proveerá”. En la vida de los santos es muy importante la oración y el tiempo que le dedicaban a pasar con Jesús. ¿Le dedicas tiempo a la oración? ¿Es importante para vos pasar tiempo con Jesús?

ORACIÓN FINAL

San Alfonso, santo del Señor, que ahora que vives y gozas de la felicidad en el Cielo y desde allí nos ayudas en nuestros problemas y en nuestras dificultades, cuando nos vemos confusos y nos sentimos solos y desamparados. Te pedimos que escuches estas peticiones que con humildad presentamos ante ti para que intercedas ante Jesús. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén. 

 

Padre Marcelo

#LosApostolesDeLosUltimosTiempos #SantosDelSigloXX

 

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