DÍA #18 – San Arcángel Tadini

ORACIÓN INICIAL 

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén. 

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Nació en Italia el 12 de octubre de 1846. Desde el principio Arcángel tuvo una salud delicada, al punto de que a los 2 años se temió por su vida, ya que estuvo al borde de la muerte. En 1864 inició los estudios eclesiásticos en el seminario de Brescia, donde le había precedido su hermano Julio. Precisamente en la primera Misa oficiada por éste en la casa familiar de Verola, Arcángel se había sentido particularmente conmovido y llamado a ser sacerdote como él. Aunque en esta decisión influyeron otros factores históricos. Porque la Italia de su tiempo estaba inmersa en una lucha anticlerical. La Revolución francesa dejó un reguero de mártires en la Iglesia. Y estos hechos calaron en el santo: “fue entonces cuando me decidí a ser clérigo”. En el seminario se distinguió por su piedad y por su obediencia. En esa época sufrió una fuerte caída quedando afectada su pierna derecha; le dejó marcado de por vida con una cojera. Culminó los estudios en 1870 y fue ordenado sacerdote. Frágil de salud, confiándose a la Divina Providencia, vivía inmerso en la oración y en la penitencia. Muchas horas del día las dedicaba a la confesión, cuidaba la liturgia, y era especialmente devoto de la Eucaristía. Fue un hombre austero, un predicador excepcional, tenía grandes dotes de oratoria de las que se aprovechó para inculcar principios morales en los fieles; lo hizo con fuerza y persuasión.

Uno de sus apostolados fueron los niños. No solo les instruía en la fe, también se ocupaba de su salud, de que tuviesen buenas pautas higiénicas y les animaba en sus estudios. Al reparar en la explotación que sufrían las mujeres en las fábricas, se empeñó en cercenar la injusticia. Con sus bienes fundó la Sociedad Obrera Católica del Mutuo Socorro, e inauguró una fábrica hilandera en la cual generó decenas de empleos dotándola de condiciones dignas para sus obreras. Arcángel sufrió muchas penalidades. Fue calumniado, vilipendiado, y generalmente incomprendido incluso en estamentos eclesiales. Y aunque murió sin ver reconocida su obra dentro de la Iglesia, decía: «Dios la ha querido, la guía, la perfecciona, la lleva a término». Falleció el 20 de mayo de 1912. 

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

“La caridad no conoce el orgullo salvo para triunfar sobre él, no conoce el amor propio sino para sacrificarlo, ni a la naturaleza sino para hacerla perfecta, ni al hombre sino para hacerle santo”, San Arcángel Tadini

PARA MEDITAR…

Seremos juzgados por Dios en la caridad, en cómo hemos amado a Dios en los hermanos, especialmente los más débiles y necesitados… Cristo viene a traernos la misericordia de Dios que salva. A nosotros se nos pide que nos confiemos a Él, que correspondamos al don de su amor con una vida buena, hecha de acciones animadas por la fe y por el amor.

Aprendamos cada día a reconocer a Dios en los pobres y en los pequeños, para que nos comprometamos con el bien y estemos vigilantes en la oración y en el amor. Que el Señor, al final de nuestra existencia y de la historia, nos reconozca como siervos buenos y fieles.

¿Has pensado en los talentos que Dios te ha dado? ¿Has pensado en cómo podés ponerlos al servicio de los demás? ¡No entierres los talentos! Apostá por ideales grandes, esos ideales que ensanchan el corazón, los ideales de servicio que harán fecundos tus talentos. La vida no se nos da para que la conservemos celosamente para nosotros mismos, sino que se nos da para que la donemos. ¡Ten un ánimo grande! ¡No tengas miedo de soñar cosas grandes!

IMÁN DE SANTIDAD

San Arcángel nos invita a vivir la caridad en toda su plenitud, para ello necesitamos de una entrega generosa de nosotros mismos para los demás. Te invito a que puedas enlistar y ofrecerle a Dios en tu oración los dones que podés ofrecer a la Iglesia para poder servir a los demás. 

ORACIÓN FINAL

Señor, ayúdanos a que guiados por el ejemplo y enseñanzas de este gran santo, nuestra vida también se convierta en un canto de alabanza a Ti, a ejemplo de Jesus, adorando con con fe y sirviendo con generosidad a nuestro prójimo. Que podamos obtener la misión evangélica que tenes para cada uno de nosotros por la intercesión de María Reina de la Paz. Amén.

 

Padre Marcelo

#LosApostolesDeLosUltimosTiempos #SantosDelSigloXX

 

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