DÍA #21 – San Benito Menni

ORACIÓN INICIAL 

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén. 

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Nació en Milán el 11 de marzo de 1841, el quinto de los 15 hijos de Luis Menni y Luisa Figini. Aparte del ambiente familiar, 4 claves le ayudaron a entregar su vida a Dios y a los demás: unos Ejercicios Espirituales a los 17 años, los consejos de un ermitaño, su oración diaria ante una imagen de la Virgen y ver cómo los hermanos de San Juan de Dios atendían a los soldados heridos en Milán.

Así que dejó su trabajo en un banco y se ofreció como voluntario para ayudar a trasladar a esos soldados que llegaban de la batalla de Magenta. A los 19 años entró en la orden hospitalaria de San Juan de Dios. Fue entonces cuando cambió su nombre por el de Benito. En 1866 se convirtió en sacerdote. Pío IX le encargó restaurar en España la prácticamente extinguida orden hospitalaria. Empezó abriendo el primer hospital infantil de España en Barcelona y con los años sus seguidores se multiplicaron en España, Portugal, México y todo el mundo.

En Ciempozuelos, España, Benito y algunas jóvenes iniciaron una institución sanitaria femenina dedicada especialmente a la asistencia psiquiátrica. Era un momento de grandes carencias en la atención a los enfermos mentales, y aquel grupo se acabó convirtiendo en una congregación presente en 24 naciones con más de 100 centros hospitalarios.

Cuando murió, en Francia, en el año 1914, había creado 22 grandes centros entre asilos, hospitales generales y hospitales psiquiátricos. 

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

Hizo sus primeros Ejercicios Espirituales en la ciudad de Pavía con los padres de la Cartuja, cuando tenía 17 años. Mucho antes de esta edad diariamente comulgaba. De aquel entonces deben ser estos propósitos que sor Gabriela, religiosa de su Congre- gación de Hospitalarias, nos trasmite:

1- Me esforzaré en desechar mis temores, procurando tener una filial confianza en el Señor y en su Santísima Madre, de quienes esperaré me conservarán en su gracia hasta la muerte y una sencillez de corazón como de un niño.

2- Seré generoso para con Dios. Volveré hacia Él frecuentemente los ojos de mi alma para consultar su santa voluntad, y lo que su Divino Espíritu me sugiera, aquello haré sin guardar consideraciones ni miramientos con mi amor propio ni arredrarme por lo que podrán decir los hombres.

PARA MEDITAR…

Ante su entrega fecunda y rectitud santa y santificadora, con su vida ofrendada a Dios y a los enfermos con unción y generosidad total, el testimonio de Benito Menni hoy cobra actualidad con su canonización, siendo propuesto a la Iglesia universal como modelo y ejemplo, en especial dentro del campo de la salud y de la enfermedad. La humanización y la evangelización son desafíos ante el nuevo milenio. San Benito Menni viene a recordar e iluminar las palabras de Cristo, “Estaba enfermo y me cuidaste. Vengan benditos de mi Padre”.

En el campo sanitario se utilizan los beneficios del progreso técnico, pero no pocas veces falta el corazón a la asistencia. Con frecuencia el interés sanitario está más orientado hacia la enfermedad que hacia el enfermo, considerado el mismo más como un número o un caso clínico, que como una persona o un hermano, imagen de Dios que sufre, a quien asistir.

IMÁN DE SANTIDAD

San Benito Menni dedicó gran parte de su vida a los enfermos, sabiendo la necesidad que éstos tienen de encontrar paz en el medio del dolor. ¿Visitas a tus familiares y amigos enfermos? ¿Rezas por ellos? 

ORACIÓN FINAL

Dios de misericordia infinita con alegría te  damos gracias por el don de la hospitalidad de san Benito Menni. Su fe en Jesucristo le llevó a vivir el servicio al pobre y al enfermo como camino de santificación que perpetuaba tu presencia en el tiempo. Te pedimos, que los pobres y los enfermos encuentren alivio en el sufrimiento, compañía en el dolor y cuidado en el espíritu. Te lo pedimos a ti Padre, que con el Hijo y el Espíritu Santo, eres amor y en el amor vives. Amén.

 

Padre Marcelo

#LosApostolesDeLosUltimosTiempos #SantosDelSigloXX

 

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