DÍA #16 – Santa Carmen Sallés

ORACIÓN INICIAL 

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén. 

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Nació en España el 9 de abril de 1848 con el nombre de Carmen Sallés y con un estilo que uno de sus hermanos resumía en aquel aire suyo de andarse en la presencia de Dios. En el día a día, fue colegiala en la Compañía de María. Y se preparó, alegre y consciente, para el matrimonio. Pero con una duda inquietante: ¿era eso lo que Dios quería para ella? Unos Ejercicios Espirituales y un discernimiento valiente, le hicieron ver que no. Dios la invitaba a consagrarse a Él, en la vida religiosa. Nuevos interrogantes: ¿Dónde? ¿Cómo?

En 1869, ingresó en el noviciado de las Adoratrices, que se dedicaban a la recuperación de mujeres marginales, por la delincuencia o la prostitución, pero luego pasó a una Congregación de Religiosas dedicadas a la enseñanza y educación de la mujer: las Dominicas de la Anunciata. Tras unos años entregada a esa tarea, el discernimiento de la voluntad de Dios para ella la llevó a fundar en 1892, junto con otras tres compañeras y amparadas por el Arzobispo de Burgos, las Concepcionistas de la Enseñanza, para formar mujeres con cultura y desenvolvimiento en la vida y empapadas de una espiritualidad ajena a sensiblerías y sentimentalismos, y siempre intensamente mariana.

En 19 años de trabajo, fundará 13 casas y desarrollará un amplio apostolado en colegios en diversas ciudades y pueblos de España. Murió en Madrid, a los 63 años, el día 25 de julio de 1911 habiendo gastado y desgastado su vida por Dios y los hermanos. 

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

“No ignoren, mis queridas hijas, cuánto hemos tenido que sufrir, y cómo hemos sido probadas por la tribulación hasta llegar a este día de regocijo, en que el Papa Pío X se ha dignado dar la primera aprobación a nuestro humilde Instituto. En medio de nuestros trabajos y penas he experimentado un consuelo, y es que en la mayoría de nuestras religiosas he notado siempre un amor grande hacia la incipiente Congregación, y una confianza grande y perseverante en nuestra Madre Inmaculada, a la que han mirado siempre como a su verdadera fundadora y de la que yo no he sido más que un instrumento inútil. 

Ha venido a ser nuestra Congregación tierra de bendición, como jardín donde el Señor quiere vivir alegrandonos con sus gracias y sus favores; esas casas y esas escuelas en las que con entusiasmo han trabajado, miradas con cariño y con amor por el Rey de los Cielos; y esa confianza que tienen en María, premiada se ve por la palabra que emana de la cátedra del Pontífice. Seamos, hermanas mías, agradecidas a tantos favores, brille en nosotras un amor grande hacia el Esposo celestial que tanto nos ama”.

PARA MEDITAR…

Para que la fe se fortalezca, tiene que ser sometida a pruebas, tiene que pesar por el crisol de las experiencias, por muchas pruebas y tormentas. Una fe superficial, basada únicamente en la educación, en ciertas costumbres y en los sentimientos, suele quebrantarse ante las dificultades. Dios somete a los creyentes a pruebas, para despojarlos de todo aquello que apoya su fe, y que no es adhesión auténtica a Cristo; o que les impide aceptarlo como único apoyo, a abandonarse en El.

La fe auténtica es una fe exenta de los apoyos naturales, tales como el entendimiento, la imaginación, la memoria, la afectividad y lo perceptible por los sentidos; es una fe en la que el único apoyo es Dios y su Palabra. 

IMÁN DE SANTIDAD

Decía Santa Carmen: “Haz lo que haces. Ocúpate de hacer bien lo que ahora estás haciendo. Deja en manos de Dios lo que ya pasó. Confía a su Providencia lo que aún no ha llegado”. Te invito a que pongas tu confianza en Dios y a que cuando pases por distintas pruebas te aferres a la oración y al amor que Él te da. 

ORACIÓN FINAL

Oh Dios, que concediste a Santa Carmen Sallés la abundancia de tu gracia, un profundo amor a la Virgen Inmaculada y el conocimiento de tu predilección por la infancia y la juventud, haz de cada uno de nosotros un instrumento dócil a tus inspiraciones, para que, como ella, seamos testigos ante el mundo de las maravillas de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

 

Padre Marcelo

#LosApostolesDeLosUltimosTiempos #SantosDelSigloXX

 

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