Santo Cura Brochero

ORACIÓN INICIAL

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén.

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Nació en Córdoba, Argentina, el 16 de marzo de 1840, en una familia muy cristiana. Fue el cuarto de diez hermanos. El 5 de marzo de 1856 entró al seminario “Nuestra Señora de Loreto”, donde fue ordenado sacerdote el 4 de noviembre de 1866. Durante sus primeros años de sacerdocio fue ayudante en la catedral de Córdoba, tiempo en el que asistió a las víctimas de la epidemia de cólera que azotó a la ciudad. Tras obtener el doctorado en filosofía en la Universidad de Córdoba, fue nombrado prefecto de estudios del seminario mayor. En 1869 fue designado párroco de la extensa zona de San Alberto, en Córdoba. Se trataba de un área vastísima, sin caminos ni escuelas, con muy pocos habitantes, que vivían esparcidos por la cadena montañosa de Sierras Grandes, en condiciones de miseria moral y material. Pero Brochero no se desalentó, sino que desde un primer momento se dedicó no sólo a anunciar el Evangelio, sino también a educar y ayudar a los lugareños, haciendo que edificaran Iglesias, escuelas y caminos. Y obteniendo la apertura de sedes postales y bancarias, y también procurando la extensión de la red ferroviaria.

Difundió la práctica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, logrando numerosas conversiones. En 1877 inauguró una casa de Ejercicios Espirituales por la que pasaron más de 40 mil personas. Después de dedicarse sin descanso a la actividad, en 1908 tuvo que dejar el cargo de párroco a causa de la lepra que había contraído durante sus visitas a los leprosos. Vivió algunos años con su hermana en su pueblo natal. En respuesta a las solícitas peticiones de sus antiguos feligreses, regresó a su casa en Villa del Tránsito, donde murió leproso y ciego el 26 de enero de 1914.

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

En cierta ocasión, había una diferencia entre dos vecinos, motivada por la tenencia de un potrillo. Para dilucidar el caso y hacer la paz entre los vecinos, el cura Brochero les pidió a cada uno que trajeran al patio de la casa parroquial las yeguas de su propiedad y el potrillo en litigio, citando, además, a otro vecino que había seducido a una muchacha que había dado a luz a un hijo. Ubicando a cada uno de los litigantes en puestos distantes del patio con sus respectivas yeguas, pidió al vecino seductor que se ubicará en el medio, teniendo el potrillo en discordia y posteriormente dio órdenes de soltar las yeguas, una de las cuales quedó pastando, cerca de donde estaba ubicada, mientras que la otra corrió a acariciar el potrillo. En presencia de lo cual, el Cura estableció cuál era la verdadera madre del potrillo en litigio. Y, después de amonestar a quien había pretendido apropiarse ilícitamente del animalito, pidió al tercer vecino que lo acompañara a otro lugar, donde, hablando a solas con él, le preguntó si se había dado cuenta de lo que había hecho la madre del potrillo, y, ante el asentimiento de aquel, indicando que había reconocido al hijo, le manifestó que tenía que hacer lo mismo respecto del hijo de la mujer que él había seducido, y, frente a las reticencias de éste, le manifestó: “Hijo, tú no puedes ser más animal que la yegua que ha reconocido a su propio hijo, y, por lo tanto, tú debes proceder de idéntica manera y normalizar tu vida casándote, para lo cual yo mismo te ofrezco la ayuda que tú necesites”.

PARA MEDITAR…

La evangelización no se hace en el sofá basándose en “teorías”, sino dejando hacer al Espíritu Santo. El estilo adecuado es ir hacia las personas y estar muy cerca de ellas, partiendo siempre de las situaciones concretas: casi “un cuerpo a cuerpo” que se hace con la vida y la palabra. Es el Espíritu, de hecho, quien empieza y sostiene la evangelización. Porque la evangelización no es un plan bien hecho de proselitismo, en realidad, es el Espíritu quien te dice cómo tú debes ir para llevar la Palabra de Dios, para llevar el nombre de Jesús. Por eso empieza diciendo: “levántate y ve” en esa dirección. Con la conciencia de que no existe una evangelización “de sofá”. Por tanto levántate y ve, en salida siempre, ve, en movimiento, ve al lugar donde tú debes decir la Palabra.

IMÁN DE SANTIDAD

“La evangelización no se hace en el sofá, sino dejando que el Espíritu Santo obre en tu vida”. ¿Invocás al Espíritu Santo? ¿Dejás que entre en tu vida?

ORACIÓN FINAL

Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú dispusiste que el Cura Brochero fuese Pastor y guía de una porción de tu Iglesia, y lo esclareciste por su celo misionero, su predicación evangélica y una vida pobre y entregada: te suplicamos que por su Intercesión alcancemos la gracia que humildemente te pedimos… (Pedir la gracia) Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

Dios te bendiga por medio de Nuestra Madre,

Padre Marcelo

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