San Giuseppe Moscati

ORACIÓN INICIAL

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén.

UNA PINCELADA HISTÓRICA

El doctor Giuseppe Moscati nació en Italia el 25 de julio de 1880. Ingresó a la Universidad para estudiar medicina y a los veintidós años de edad se graduó con las mejores calificaciones de su generación. Se levantaba diariamente muy temprano para ir a Misa y recibir la comunión. Después se dirigía a las colonias pobres para ver algunos enfermos y a las ocho treinta de la mañana iniciaba el trabajo en el hospital.

Sus pacientes predilectos eran los pobres. Después de la muerte del doctor, su hermana Ana aseguró que durante su vida, dedicó todas sus ganancias -que no eran pocas- a los pobres, sin quedarse con nada. Cuando sucedió la erupción del Vesubio en 1906, fue de voluntario a Torre del Greco donde había un gran hospital, con la orden de desalojarlo. Durante más de veinte horas ayudó a trasladar enfermos a un lugar seguro. Cuando todos estaban a salvo, el techo del edificio se derrumbó por el peso de las cenizas. Durante la epidemia de cólera de 1911 en Nápoles, se mantuvo en su puesto a pesar de que los demás médicos se ausentaban, sosteniendo con abnegación heroica las tareas más difíciles en las zonas más afectadas de la ciudad. En 1911 fue nombrado director del Hospital de Incurables y se le encomendó la formación de los estudiantes de medicina. Su densa jornada, llena de ocupaciones en el hospital, la Universidad, el consultorio y las visitas domiciliarias, quebrantaron su salud. Murió el 12 de abril de 1927. Aquella mañana, como siempre, asistió al hospital, visitando a numerosos enfermos. Hacia las tres de la tarde se sentó en un sillón, donde murió. Entre los primeros que acudieron a rezar ante su cadáver estuvo el cardenal Ascalesi, quien ante los presentes, pronunció estas conmovedoras palabras: “El doctor pertenecía a la Iglesia; no a aquella de quienes sanó el cuerpo, sino de la de quienes salvó el alma y que salieron a su encuentro mientras subía al cielo.”

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

Giuseppe Moscati empleaba los más altos estándares de la medicina y al mismo tiempo rezaba por sus pacientes y trataba de persuadir a quienes estaban alejados de la fe, a buscar los sacramentos. Antes de examinar a alguien o realizar una investigación médica, se colocaba en la presencia de Dios.

PARA MEDITAR…

Siendo ya médico se levantaba temprano para asistir a Misa y recibir la Eucaristía. Después, se dirigía a las colonias pobres para ver algunos enfermos y a las 8:30 a.m. iniciaba el trabajo en el hospital. Sus pacientes predilectos siempre fueron los pobres, a quienes nunca les cobró dinero y atendía siempre con una sonrisa y sin hacerse notar.

En varias ocasiones rechazó ofertas que prometían una carrera académica de renombre, porque se dio cuenta que el plan de Dios para él, era servir a sus pacientes pobres y entrenar a sus pasantes. Luego de fallecer el 12 de abril de 1927, los ciudadanos decían “ha muerto el médico santo”, mientras que los pobres lloraban la pérdida de su amigo y doctor.

IMÁN DE SANTIDAD

San Guiseppe Moscati se santificó siendo un buen médico, viendo en cada paciente el rostro de Dios. ¿Cómo sos en tu trabajo? ¿Estás dispuesto a santificarte en tus labores cotidianas?

ORACIÓN FINAL

San Giuseppe Moscati, médico y sabio insigne, que con el ejercicio de la profesión curabas el cuerpo y el espíritu de tus pacientes, mira también por nosotros que ahora acudimos con fe a tu intercesión. Sé para todos nosotros guía segura de laboriosidad, honradez y caridad, para que cumplamos cristianamente nuestros deberes y demos gloria a Dios, nuestro Padre. Amén.

Dios te bendiga por medio de Nuestra Madre,

Padre Marcelo

Ingresando AQUÍ podes bajar el libro de oraciones para cada día.

#LosApostolesDeLosUltimosTiempos #SantosDelSigloXX

A %d blogueros les gusta esto: