San Julio Álvarez

ORACIÓN INICIAL

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén.

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Nació en Guadalajara el 20 de diciembre de 1866. Ayudado por bienhechores ingresó al seminario de Guadalajara, fue ordenado sacerdote en 1894. Luego se desempeñó como capellán de Mechoacanejo y se distinguió por su celo pastoral, la atención al catecismo y el fervor con que atendía al culto divino. Era un hombre amable, bondadoso con todos, muy comunicativo y sencillo. Cuando estalló la persecución y mientras podía dejar su parroquia y esconderse optó por permanecer al cuidado de sus fieles.

El 26 de marzo de 1927 en camino a un rancho para celebrar una Misa fue sorprendido por una partida de soldados. Lo condujeron, atado a la silla de una caballería, por varias ciudades. En León, el general Amaro dio la sentencia para que lo fusilaran. Al amanecer del día 30 lo condujeron al lugar de la ejecución. Su cadáver quedó tirado en un basurero cercano al templo parroquial. En el lugar de su martirio se erigió un monumento en su honor. Fue beatificado el 22 de noviembre de 1992 y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 21 de mayo del 2000.

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

El 30 de marzo, lo llevan al paredón y sabiendo que su fin está cerca le dice al capitán al mando: “Bien, ya sabía que tenían que matarme porque soy sacerdote; cumpla usted la orden, sólo le suplico que me concedan hablar tres palabras: Voy a morir inocente porque no he hecho ningún mal. Mi delito es ser Ministro de Dios. Yo les perdono a ustedes; sólo les ruego que no maten a los muchachos porque son inocentes, nada deben”. Después de estas palabras recibió la descarga y cayó muerto.

PARA MEDITAR…

Cuando estaba pronto a cumplir los 28 años, su arzobispo, don Pedro Loza y Pardavé, lo ordenó presbítero el 2 de diciembre de 1894. Una semana después lo envió a su primer y único destino, una capillita en el pueblo de Mechoacanejo, que más tarde sería elevada a Parroquia. Sus ovejas pronto agradecieron al Señor y a la Virgen de Guadalupe, que les hayan enviado un pastor tan bueno y tan preocupado por todos. Desde que el Padre Julio llegó a Mechoacanejo, el fervor creció y la participación en la Eucaristía era mayor.

San Julio Álvarez se distinguió por ser amable y bondadoso con todos, era cercano y sencillo y llegaba a tal desprendimiento que incluso llegó a regalar la camisa que llevaba puesta a quien la necesitaba. A sus fieles también les enseñó el oficio de la sastrería y muchas de sus ovejas pobres vistieron las prendas que él mismo confeccionaba con sus manos.

IMÁN DE SANTIDAD

San Julio daba a los necesitados incluso lo que llevaba puesto. Hay muchos hermanos nuestros que están necesitados de tu ayuda, ¿sos capaz de ayudarlos?

ORACIÓN FINAL

Padre, Señor del cielo y de la tierra, tú que lo conoces todo y penetras todo y cada uno de los misterios, permite que tus hijos, aprendamos a vivir con entrega el ministerio de la vida y que con la sencillez y humildad con las cuales dio ejemplo San Julio alcancemos por su intercesión encontrarnos también nosotros un día en tu presencia santa. Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

Dios te bendiga por medio de Nuestra Madre,

Padre Marcelo

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