San Margarito Flores

ORACIÓN INICIAL

¡Ayúdame, Espíritu divino, a ser constante en mi vida espiritual, a que mi vida esté impregnada de la sabiduría divina para crecer en santidad! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de sabiduría, de poner siempre en todo lo que haga mi corazón a Jesús! Amén.

UNA PINCELADA HISTÓRICA

Nació en Taxco, Diócesis de Chilap, el 22 de febrero del 1899. Párroco de Atenango del Río, Guerrero. (Diócesis de Chilapa). Tres años de ministerio fueron suficientes para conocer la entrega sacerdotal del Padre Margarito.

Se encontraba fuera de la Diócesis a causa de la persecución, cuando supo de la muerte heroica del Sr. Cura David Uribe, exclamó: “Me hierve el alma, yo también me voy a dar la vida por Cristo; voy a pedir permiso al Superior y también voy a emprender el vuelo al martirio”. El Vicario general de la Diócesis le nombró vicario con funciones de párroco de Atenango del Rio, Guerrero. El Padre Margarito se puso luego en camino.

Fue descubierto como sacerdote al llegar a su destino; apresado y conducido a Tulimán donde se dio la orden de fusilarlo. El Padre Margarito pidió permiso para orar, se arrodilló unos momentos, besó el suelo y luego, de pie, recibió las balas que le destrozaron la cabeza y le unieron para siempre a Cristo Sacerdote, el 12 de noviembre de 1927.

¿QUERÉS IMITAR LAS VIRTUDES DE LOS SANTOS?

En octubre regresó a Chilapa. La víspera de su partida ofreció, durante la Misa, su vida y su sangre por México. En su diócesis lo hicieron Vicario sustituto de la parroquia de Atenango del Río, Gro. De inmediato dispuso su partida. Pernoctó la primera noche en Tulimán, Gro. Al día siguiente, el comisario de ese lugar, J. Cruz Pineda, le proporcionó un guía para que lo condujera a su destino. Apresado por un destacamento del ejército federal, un capitán de apellido Manzo, después de interrogarlo lo remitió a Tulimán. En el trayecto lo dejaron en ropa interior, descalzo, atado de las manos caminando a pie llego a Tulimán. La mañana del 12 de noviembre de 1927 el capitán Manzo ordenó que a las once horas se ejecutará al reo. En el improvisado paredón oró en silencio; uno de los soldados le pidió perdón. El mártir contestó: “No sólo te perdono, también te bendigo”. En pie, viendo de frente a sus verdugos, se negó a que le vendaran los ojos, recibió la mortal descarga.

PARA MEDITAR…

Era un sacerdote amable, sencillo, serio, atento con todos, siempre dispuesto a servir. Era pobre y sacrificado al máximo. Todo su ardor a la fe católica lo demostraba en su ardiente dedicación al apostolado, en el combate de las sectas que entonces comenzaban a propagarse, y en la defensa de la fe tan perseguida por el gobierno de entonces. De Chilpancingo fue mandado a Tecalpulco. Encontrándose en ese lugar hizo una visita al Sr. Cura Pedro Bustos. Esa misma tarde llegaron los federales en persecución de los cristeros y esto obligó a ambos sacerdotes a refugiarse en las montañas durante varios días. Se separaron y cada quien regresó con su familia. Una noche, en su caminata, se acercó a una choza y pidió le permitieran pasar la noche, la respuesta fue negativa pues, tenerlo ahí era peligroso. Siguió su camino durmió a la intemperie y con hambre, hasta que logró llegar a su casa.

IMÁN DE SANTIDAD

San Margarito tenía un gran ardor por la fe y lo demostraba en su ardiente dedicación al apostolado. ¿Vos haces apostolado? ¿Haces algún servicio en el que renuncias a tu tiempo para dedicarlo a los demás?

ORACIÓN FINAL

Dios todopoderoso y eterno, que concediste la gracia de morir por Cristo a tu santo mártir, el presbítero Margarito Flores García, ven en ayuda de nuestra debilidad para que podamos dar con nuestra vida, el mismo testimonio que él no dudó en dar con su muerte. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Dios te bendiga por medio de Nuestra Madre,

Padre Marcelo

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