Día #23

DÍA #23: Nuestra Señora de Beauraing (también conocida como: Nuestra Señora del Corazón de Oro) 
 
HISTORIA DE LA APARICIÓN:
 
VIDENTE: 5 niños
FIESTA: 29 de noviembre
 
Desde el 29 de noviembre de 1932 al 3 de enero de 1933 cinco niños fueron testigos de las apariciones de la Virgen María en la ciudad de Beauraing, Bélgica. La Virgen se aparece más de 30 veces a Gilberte y Andree Degeimbre, Gilberte, Fernande y Alberto Voison. Todos ellos tenían entre 9 y 15 años.
Vieron a la Virgen sobre el puente toda iluminada con un gran corazón de oro. Al principio no les dijo nada y nadie les creyó. Pero la Virgen fue transmitiéndoles un fervor enorme y un deseo de oración muy intensa. Al final habló y les dijo la necesidad de orar, de ser buenas personas y que ella se encargaría de convertir a los pecadores.
 
Poco tiempo después el matrimonio Voison, pertenecientes al Partido Socialista y alejados de la fe católica, se convirtieron y recibieron los sacramentos. Miles de personas acudían a la Santa Misa y a rezar el Rosario con fervor. Pronto las apariciones de Beauraing se convirtieron en uno de los centros de peregrinaciones más importante de Europa. El último mensaje que nos dejó la Virgen en la persona de Fernande, fue la necesidad de sacrificarse por Ella y por su Hijo Jesucristo. Pocos años después de las apariciones, Hitler invadió Bélgica y Beauriang se convirtió en el foco de la esperanza cristiana para los belgas y gran parte de europeos.
 
GRADO DE APROBACIÓN:
 
Esta aparición cuenta con el más alto grado de aprobación. Está incluida en el calendario litúrgico y cuenta con liturgia propia.
 
MEDITACIÓN DEL DÍA: el sacrificio
 
La Virgen le dijo a Femande, uno de los videntes: “Amas a mi Hijo?” “Sí”, exclamó ella. Luego le preguntó: “¿Me amas a mí?”, “¡Oh, sí!”, respondió. “Entonces sacrifícate por mí”, le dijo Nuestra Madre.
Estas breves palabras son el contenido principal de las apariciones de Beauraing. La Virgen esperó hasta el final, cuando ya parecía que todo había terminado. En las dificultades y situaciones extremas la Virgen nos enseña su amor y la exigencia del sacrificio para llevar una vida cristiana auténtica.
El valor del sacrificio es aquel esfuerzo extraordinario para alcanzar un beneficio mayor, venciendo los propios gustos, intereses y comodidades. Debemos tener en mente que el sacrificio es un valor muy importante para superarnos en nuestra vida por la fuerza que imprime en nuestro carácter: compromiso, perseverancia, optimismo, superación y servicio son algunos de los valores que se perfeccionan a un mismo tiempo. Es por esto por lo que el sacrificio no es un valor que sugiere sufrimiento y castigo, sino una fuente de crecimiento personal.
 
PROPÓSITO DEL DÍA:
 
Poner en las manos de la Virgen aquellas cosas que nos cuestan más, para que Ella nos ayude a perseverar en las situaciones adversas a las que nos enfrentamos. Le pido a Jesús la gracia de poder ver el sacrificio no como un castigo, sino como una fuente de crecimiento personal.

Padre Marcelo

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