DÍA #4

DÍA #4: LA VIRGEN DE GUADALUPE

HISTORIA DE LA APARICIÓN

VIDENTE : San Juan Diego

FIESTA : 12 de diciembre

La Virgen se apareció en el Tepeyac a San Juan Diego el martes 12 de diciembre de 1531. Como prueba de su visita, la Virgen milagrosamente hizo que en aquel lugar aparecieran preciosas rosas y que su imagen se quedara permanentemente en la tilma de su siervo. Durante cuatro días la Virgen habló con Juan Diego, en su propia lengua, el náhuatl.

La Virgen le pidió a Juan Diego que fuera a hablar con el Obispo de México, quien en un primer momento no le creyó y le pidió un signo de lo ocurrido. Juan Diego volvió a verle, pero con las rosas que la Virgen le regaló en el cerro. Desenvolvió su blanca manta y se esparcieron por el suelo ante la presencia del Obispo.

El prelado desató del cuello de Juan Diego la manta en la que se dibujó, y apareció la Señora del Cielo, y la llevó con gran devoción al altar de su capilla. Con lágrimas pidió perdón a Juan Diego por no haberle creído antes. El Obispo trasladó a la Iglesia Mayor la imagen, hecha con fibras de maguey, se trataba del ayate usado por los indios para acarrear cosas. En los siete años posteriores a las apariciones, ocho millones de nativos se convirtieron a la fe católica.

En Tepeyac se construyó una ermita para venerar a la Virgen de Guadalupe; Juan Diego pidió permiso al Obispo para que se le construyera una casita junto a ella y poder cuidarla y adorarla.

GRADO DE APROBACIÓN

Esta aparición cuenta con el más alto grado de aprobación. Está incluida en el calendario litúrgico, cuenta con liturgia propia y ha recibido numerosas visitas papales.

MEDITACIÓN DEL DÍA: la vida por nacer

PROPÓSITO DEL DÍA

Hoy en día la humanidad vive un período de confusión, transmitido principalmente por las ideologías del relativismo que opaca y extingue nuestros valores que nos definen como hijos amados de Dios. Es por esto por lo que debemos volvernos a Jesús, a través de María, que se dirige a nosotros como una Madre misericordiosa. Tal como le dijo a San Juan Diego: “Hijo mío el menor, que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió; que no se perturbe tu rostro, tu corazón; ¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre?…”, de igual manera nos habla a cada uno de nosotros recordándonos que somos sus hijos, y, por lo tanto, somos verdaderamente hijos de Dios y es esta nuestra verdadera identidad. Ofrecer un denario, el misterio del nacimiento de Jesús, por la vida por nacer.

Padre Marcelo

Ingresando AQUÍ podes bajar el libro de oraciones para cada día.

#CuaresmarioMariano #UnCuraEnLasRedes

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