Adviento Día #11

Día #11: “Que mi sufrimiento, unido al Tuyo, dará fruto en esta vida y la próxima, Jesús, confío en Ti.”

El sufrimiento es real, ya sea físico, espiritual o emocional, no existe ni una sola persona que sea “inmune” al sufrimiento. Pero ¿es el sufrimiento realmente un problema?, o ¿es un misterio al que estamos invitados a entrar? Un misterio en el cual nos encontramos en más profundidad con quienes realmente somos, porque es el principio del encuentro con quien realmente Jesús es. El principal problema con el sufrimiento es que muchas veces nos encontramos en ese lugar y nos creemos las mentiras del enemigo, la mentira de que estamos solos y estancados allí, debido a que nos creemos estas mentiras la primera tentación en la que caemos es en encerrarnos en nosotros mismos. Las heridas que acarreamos en nuestro corazón pueden ser por alguna mala elección que nosotros hicimos, o por las elecciones de los demás en donde nos vimos afectados, nuestro objetivo es dejar entrar a Jesús allí para que nos sane, de lo contrario nuestras heridas van a sanar y se harán cada vez más profundas. ¡Es increíble! Nuestro Dios es un Dios de compasión, la palabra compasión literalmente significa “sufrir con”.

En la Encíclica “Spe Salvi” de Benedicto XVI acerca de la esperanza, dice que “El hombre tiene un valor tan grande para Dios que se hizo hombre para poder compadecer Él mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre, como nos manifiesta el relato de la Pasión de Jesús.” Esto es precisamente la razón por su encarnación, Él vino a estar con nosotros “El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros” Jn 1:14. Jesús vino a este mundo a vivir con nosotros, luego de su pasión y muerte descendió a los infiernos; él ya estuvo en el lugar de mayor soledad y sufrimiento, y al haber ido a este lugar, no importa cuán solo nos sintamos o cuánto sufrimiento estemos atravesando, nunca estaremos solos, porque Él ya está ahí. Nos está esperando en ese lugar para que volvamos a Él, invitarlo a compartir ese sufrimiento, de esta forma nos puede muestra su compasión, y que nosotros la conozcamos. Él nos encuentra allí, y nos da consuelo a nuestros corazones y al mismo tiempo nosotros consolamos el suyo

Coloquio del día: “Señor, confío en que contigo el sufrimiento se convierte en un lugar de unión”

Gesto  del día: Realizar un examen de conciencia para exponer a través del sacramento de la reconciliación, nuestras heridas a la misericordia de Jesús.

Padre Marcelo

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