Adviento Día #16

Día #16: “Que siempre me escuchas y en Tu bondad siempre me respondes. Jesús, confío en Ti.”

La invocación de hoy es “que siempre me escuchas y en Tu bondad siempre me respondes, Jesús confío en Ti”. Dios es un padre que siempre disfruta de las oraciones de sus hijos, y de cada palabra que es dirigida hacia Él. Él escucha nuestras historias, nuestros miedos, nuestras súplicas e incluso las palabras que no son habladas que quedan en nuestro corazón. El es un padre que está completamente enamorado de sus hijos, y como dice La Palabra “ Fíjense cómo crecen los lirios del campo. Ellos no trabajan ni hilan para hacer su vestido. (…) Dios viste a todo lo que crece en el campo. (..), busquen primero el reino de Dios y su justicia, y se les dará todo lo que necesitan”. Así que,  si Dios se encarga de las necesidades de una pequeña flor, ¿cuánto más deseará hacer eso por nosotros? Tenemos la enorme gracia de ser llamados hijos e hijas de Dios, Él desea mucho poder revestirnos de su gracia y bondad. Quizás a veces no nos responde de la forma que nosotros esperamos, pero Él SIEMPRE está respondiendo.

Santa Teresita en una de sus cartas a su hermana Celina nos muestra un hermoso ejemplo acerca de la confianza de que siempre somos escuchados. Un niño pequeño completamente solo en el mar, en una barca perdida en medio de las olas borrascosas ¿podrá saber si está cerca o lejos del puerto? Mientras sus ojos divisan todavía la orilla de donde zarpó, sabe cuánto camino lleva recorrido y, al ver alejarse la tierra, no puede contener su alegría infantil, pero cuanto más se aleja de la playa, más vasto parece también el océano. Entonces la alegría del niñito se ve reducida a nada, y ya no sabe hacia dónde va su barca. Como no sabe manejar el timón, lo único que puede hacer es abandonarse, dejar flotar la vela a merced del viento… sabía también que en la barca se encontraba Jesús que estaba dormido, al prestar más atención dentro de la barca, ella ve que la almohada en la que Jesús tiene su cabeza es el corazón de Celina.El Señor nos responde de diversas maneras, algunas son más claras y notorias, pero algunas otras más escondidas y silenciosas en donde nos exige un mayor acto de fe, de estar seguros de que realmente nos está escuchando. Ese acto de fe es como una piedra preciosa en las manos de Dios. Él siempre nos está sosteniendo, incluso en la crucifixión, Jesús sabía que el Padre lo estaba escuchando, y en el medio de todos los sufrimientos Él confió a pesar del sentimiento de abandono. Este abandono en las manos del padre, esta inmovible confianza que tuvo en su voluntad, y la unión con su Padre dio lugar al mayor triunfo: la Resurrección. Jesús nos dió su testimonio para que cuando nos sintamos abandonados, nos aferremos a Él y así aprender a confiar en la bondad de Dios

Coloquio del día: “Señor, pon en mi corazón la claridad para escuchar tu voz”

Gesto del día: Animarme a pedirle a Jesús con confianza y abandono aquello que tanto miedo me da a no ser escuchado.

Padre Marcelo

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