Adviento Día #22

Día #22: “Que eres mi Señor y mi Dios, Jesús, confío en Ti.”

Pensemos en Tomás antes de la resurrección de Jesús, si vemos el Evangelio de Juan la primera vez que Jesús se le apareció a los apóstoles, Tomás no estaba allí presente, y cuando los apóstoles le cuentan a el lo que habían visto, Tomás duda. Si nos imaginamos a Tomás hoy en dia, es como si les hubiese dicho “¡no es gracioso que bromeen con que Jesús está vivo después de todo el sufrimiento que pasamos luego de su muerte, no voy a creerles hasta que no vea sus clavos  y toque las heridas de sus manos y su costado!”, pero para la sorpresa de Tomás, Jesús que lo amaba profundamente y comprendía más que nadie los miedos, las debilidades que estaba atravesando con la noticia, se le revela allí, en ese momento de duda, dejando que tocara sus heridas para que creyera, diciéndole: “En adelante, no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Jesús quería mostrarle que él era real, que estaba con él, que no los había dejado, sino que estaba para ellos. La divinidad de Jesús y su señorío estaba para disipar cualquier tiniebla, darles la paz que necesitaban y aumentar su fe; ¡tenían que confiar en Él!.

Cuando Tomás toca las heridas de Jesús y proclama en voz alta “¡Señor mío y Dios mío!”, esta confesión le permite reconocerlo en toda su divinidad y hacerle lugar a Jesús para que reine en su corazón. Así, como el experimentó a Jesús de esta manera, Jesús también viene a nosotros, a encontrarnos en nuestras confusiones y dudas. Es por ello, que se queda completamente presente entre nosotros en la Eucaristía, para que de esta forma podamos encontrarlo físicamente presente y que sintamos que nos deja abandonados. 

¡Él nos ama con locura! su corazón está lleno de misericordia, ternura y amor por nosotros.

Te invito a encontrarte con Él en la Eucaristía y antes de recibirlo contarle de tus miedos y dudas, las cosas que te son más difíciles de confiar. Jesús te va a estar esperando para entrar en lo más profundo de tu corazón para que puedas, como Tomas, confesar que ¡Jesucristo es tu Señor y tu Dios!

Coloquio del día: “Jesús que no necesite yo de signos para creer en ti, ¡aumenta mi fe!”

Gesto del día: Ofrecer en la Eucaristía todo aquello que no me permite creer sin ver.

Padre Marcelo

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