Adviento Día #24

Día #24: ¡Soy tu amado!

”Que Tú me amas, Jesús, confío en Ti.”
 
Jesús siempre supo que era el amado del Padre, San Juan se llamaba a sí mismo el discípulo amado. ¿Acaso no queremos todo eso también? Queremos que Jesús nos elija, ser sus amados. Esta es la Buena Noticia del nacimiento de Jesús. Ese deseo en nuestros corazones fue puesto por Dios, y él intencionalmente quiere completarlo. El quiere que experimentemos lo que es ser amados por Él, y por eso nos envió a su hijo a hablarnos de esta Verdad a nuestros corazones. Jesús dice: “yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia”.
¿Qué significa ser llamado “el amado”? El ser amado significa: “te elijo para ser parte de mi”, “te he elegido por encima de los demás”, “te deseo y me perteneces”. Todo esto pasa por el corazón de Dios. El ser amado no es una característica o algo que uno pueda poseer, sino que es algo que nos viene dado, se trata de quienes somos, es parte de nuestra identidad, y no hay nada que se pueda hacer para cambiarlo.
 
Jesús dijo: “No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes”. Como seres humanos que somos a veces estas palabras de Jesús son difíciles de creer, como es que podemos ser llamados “los amados” si estamos llenos de faltas, pecados, debilidades, errores y no somos perfectos, ¿como Dios nos puede amar a pesar de esto?
Vemos en los Evangelios que Jesús hace TODO para romper con esta mentira, Él prefiere a los pobres, al roto, al enfermo. Su amor es como un río que siempre encuentra los lugares más bajos de nuestros corazones. El amor de Dios es misericordioso y se siente atraído a nuestra pobreza. Jesús nació en este mundo y vuelve a nacer una y otra vez para liberarnos de nuestros miedos, vergüenzas, para decirnos que somos LOS AMADOS.
 
Dios desea intensamente decirnos esta Verdad y que la escuchemos. Dios dice en el libro de Isaías: “tú eres de gran precio a mis ojos, porque eres valioso, y yo te amo”. Él nunca esperó que fuéramos perfectos, no tiene miedo de nuestras oscuridades; ¡Cristo nació en la oscuridad!. La verdad es que somos sus amados y ningún pecado puede cambiar eso y si en algún momento pensas que sí, volvé a Él y dejá que te muestre como hace nuevas todas las cosas.
 
Coloquio del día: “Padre, ayúdame a creer que soy tu amado, cuando no me siento bien amame ahí, dame un corazón dispuesto para recibirte en esta Navidad”
 
Gesto del día: ¡Prepararme para esta gran venida! Anotar o recordar una lista de miedos, inseguridades y llevarlas a la Eucaristía de esta noche y decir con confianza “¡Ven Jesús, ilumíname para poder ver claro!”
Padre Marcelo
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