Adviento Día #4

Día 4: “Del resentimiento o preocupación excesiva del pasado, líbrame Jesús”

En cierto momento de nuestras vidas todos hemos sido heridos, injuriados, insultados, entre otras experiencias dolorosas. Estas situaciones nos destrozan por dentro, y nos hacen sentir aplazados e inferiores a los demás. Por lo que, la tentación más frecuente suele aparecer en nuestros pensamientos como un “disco rayado”, repetimos estos momentos una y otra vez, nos imaginamos cómo pudo haber sido, o cómo pudimos haber respondido, o actuado. Es inevitable para el ser humano no generar este tipo de escenas: “lo que podría haber sido, debería de haber sido y tendría que haber sido”. Todo este tipo de cuestionamientos, nos llevan a negar de cierta forma lo que pasó, y más importante lo que ES.

En el momento que nos vemos enredados en diferentes realidades que pudieron, deberían o tendrían que haber pasado, nos lastimamos cada vez más, y genera en nosotros una especie de “coraza”, llevando a que nuestro corazón se empiece a endurecer. Vivir en el pasado nos paraliza y nos aparta de poder vivir en el presente, así como también no nos permite mirar el futuro con esperanza. En el canto al amor en el capítulo 13 de la primera carta a los Corintios, San Pablo dice que el amor “no tiene en cuenta el mal recibido”. El amor tiene un nombre, tiene una cara, el amor se encarnó en Cristo Jesús. Nosotros como hijos amados de Dios, no fuimos llamados únicamente a amar con nuestros corazones y no tener en cuenta el mal recibido, sino que ¡estamos invitados a amar con Jesús, con Su corazón! Cuando logramos que sea el mismo Cristo que viva en nosotros, significa que el Él mismo está amando con nosotros.

Jesús es el mismo ayer, hoy y mañana, por lo que, en esos momentos donde fuimos profundamente heridos, esos momentos difíciles en nuestro pasado; allí estaba el. No nos olvidemos que también está HOY con nosotros y quiere sanarnos, hacernos libres. Quiere librarnos de esos resentimientos que acarreamos, que, lo único que hacen es hacernos esclavos de nuestro pasado, y no nos permiten vivir en el presente. ¡Invitemos a Jesús a estar con nosotros aquí y ahora! Que gobierne nuestras vidas, y convierta el dolor en amor, como lo hizo en la cruz.

Coloquio del día: Jesús, ven en este momento, ayúdame a ver mi pasado con tu amor, te agradezco por cada momento en el que estuviste a mi lado.

Gesto del día: Rezar la oración de San Padre Pio: “Mi pasado, a tu misericordia; Mi presente, a tu amor; Mi futuro a Tu providencia.”

Padre Marcelo
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