Adviento Día #5

Día 5: “De la búsqueda inquieta de mi propio interés en el momento presente, líbrame Jesús.”

Sabemos que cada uno de nosotros fue creado a imagen y semejanza de Dios. Él es el amor infinito, Él es belleza, Él es una comunión de personas; Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nosotros somos parte de Él, por lo que nos fue dado en lo más profundo de nuestra alma, el deseo por el amor infinito, alegría infinita, el deseo de la Verdad. Nos fue dado el deseo de amarnos unos a los otros y de ser amados, el de conocer a los demás y el de que nos conozcan, así como también el deseo de estar en comunión con nuestros hermanos.

Si bien esta cantidad de deseos, nos fueron dado, podemos llegar a dudar y temer que nada de esto pueda algún día ser saciado. Es así que nos damos cuenta que, ese anhelo, esta inquietud se convierte en una búsqueda imparable en nuestros corazones e intentamos llenarlo con todo tipo de cosas materiales, dinero, trabajos, prestigios, deportes,  incluso personas… pero nos olvidamos de saciarlo con lo único que realmente puede completar ese lugar: Dios.

¡Intentamos llenarnos de tantas cosas que nunca van a llenar ese espacio! Es como si quisiéramos poner un montón de cosas dentro de una mochila la cual tiene un agujero en el fondo. Puede que todo lo que nos ofrece el mundo nos llene por un corto periodo de tiempo, pero nunca se quedarán en nuestros corazones, nunca nos van a dar la verdadera Paz que solo el Señor nos puede dar. Pensemos cuando realmente tuvimos a Dios como primera opción para saciar ese vacío, en vez de esto terminamos adorando otros dioses, llegando a terminar en distintas adicciones, relaciones tóxicas, y todo esto con el único fin de intentar calmar esa sed inabarcable que llevamos dentro.

¡No tengamos miedo! Cuando Dios nos creó estuvo al tanto de este lugar en nuestros corazones que precisa ser ocupado, está hecho para Él, nos lo puso para que volvamos a Él.

Recordamos las palabras de San Agustín: «Nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti»

 Coloquio del día: Jesús, vacíame de las cosas del mundo, ¡lléname con tu presencia!

 Gesto del día: Orar con el Salmo 37:4 “Que el Señor sea tu único deleite, y él colmará los deseos de tu corazón”

Padre Marcelo

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