Adviento Día #7

Día 7: “Que el no saber lo que mañana trae es una invitación para abandonarme en Ti, Jesús, en Vos confío. “

Todos en la vida tenemos planes, cosas que queremos hacer, metas que queremos alcanzar, pero sabemos que, muchas veces las cosas nunca suceden la manera que deberían de suceder. Hay momentos que las situaciones que a uno le gustaría que sucedieran no suceden y, por otro lado, cosas que no queremos que pasen, pasan.

Muchas veces nos vemos cuestionándonos por qué Dios permite que sucedan o no sucedan ciertos acontecimientos, o si Dios es confiable. Es interesante si observamos la palabra “confiar”, significa apoyarnos en alguien, significa, apoyarnos o contar en la honestidad de la persona con la cual va a cumplir aquello que prometió. Lo que hace Dios a lo largo de toda la historia de salvación, a través de las escrituras, ¡es que siempre está revelando que es un Dios que viene por nosotros! Por eso es que, en este adviento, te invito a mirar tu camino hacia Belén, esos acontecimientos que no pensaste que fueran a suceder, o que no sucedieron, aquellas áreas de nuestra vida en las que no se las confío a Dios. Pone tu vida entera a los ojos de Él, pedile que las ordene, que te ayude a verlas con Sus ojos. Porque si hay algo que sabemos, es que Dios siempre viene por nosotros, Él hace nuevas todas las cosas, renueva una y otra vez todo lo que nos endurece el corazón, nuestros pecados, debilidades, etc. En la economía de la salvación: ¡NADA ES DESPERDICIADO!

El tiempo de Adviento no es un simple camino y preparación para las fiestas, o pensar en los regalos que vamos a dar o recibir, sino que este tiempo es permitir que la luz de Cristo ilumine nuestros corazones, es sentarnos con él en silencio, acompañar a María y a José en ese viaje, y dejar que Dios nos hable en lo más profundo de nuestros corazones.

De verdad que, el simple hecho de no saber qué ocurrirá en el mañana, no es una invitación a tener miedo, sino más bien, es una invitación a confiar, a abandonarnos en los brazos de aquel que nos creó, aquel que nos ama hasta el extremo.

Coloquio del día: “Jesús, que a lo largo de este camino sea tu luz la que me ilumine, la que me transforme, para que verdaderamente nazcas en mi corazón”

Gesto del día: Orar con el Salmo 143:8 “Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma.”

Padre Marcelo

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