Día #19

19 DE ENERO

¡ESTE ES EL CORDERO DE DIOS!

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 1,29-34

Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel”. Y Juan dio este testimonio: “He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo’. Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios”.

HOMILIA DEL PAPA FRANCISCO

“He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado”, ¡pero quita el pecado con la raíz y todo! Esta es la salvación de Jesús, con su amor y su mansedumbre. Al oír esto que dice Juan el Bautista, que da testimonio de Jesús como Salvador, debemos crecer en la confianza en Jesús. Muchas veces tenemos confianza en un médico: es bueno, porque el médico está para sanarnos; tenemos confianza en una persona: los hermanos, y las hermanas están para ayudarnos. Es bueno tener esta confianza humana entre nosotros. Pero nos olvidamos de la confianza en el Señor: esta es la clave del éxito en la vida. La confianza en el Señor: encomendémonos al Señor. “Pero, Señor, mira mi vida: estoy en la oscuridad, tengo esta dificultad, tengo este pecado…”, todo lo que tenemos: “Mira esto: ¡yo confío en ti!” Y esta es una apuesta que tenemos que hacer: confiar en Él y nunca decepciona. Nunca, ¡Nunca! Escuchen bien, chicos y chicas, que comienzan la vida ahora: Jesús nunca decepciona. Nunca. Este es el testimonio de Juan: Jesús, el bueno, el manso, que terminará como un cordero: asesinado. Sin gritar. Él ha venido a salvarnos, para quitar el pecado. El mío, el tuyo y el del mundo: todo, todo.»

PREGUNTAS GUÍAS…

¿Confío en Jesús? ¿Cómo está mi relación personal con Él?

¿Qué tanto me esfuerzo por incrementar esa relación, hay algo más en mi rutina espiritual que pueda hacer para conocerlo mejor?

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, necesito conocerte más, de manera directa, en la Eucaristía, en el Evangelio y en la oración. No quiero quedarme en la superficialidad de quienes sólo «oyen» hablar de Ti, pero no tienen una relación personal para conocer Tu voluntad. Sólo en el constante contacto contigo se podrá formar mi corazón de discípulo y misionero de tu amor.

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Padre Marcelo

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