Día #27

27 DE ENERO

EL MAL NOS SEDUCE

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

LIBRO DEL GÉNESIS 3, 9-15

El Señor Dios llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás? El hombre le respondió: Escuché que andabas por el jardín y me asusté porque estaba desnudo, entonces me escondí. Luego Dios le preguntó: ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que les prohibí comer? El hombre dijo: La mujer que me diste por compañera me dio del fruto de ese árbol, y yo comí. Luego el Señor Dios le preguntó a la mujer: ¿Qué es lo que hiciste? Y la mujer respondió: La serpiente me engañó y yo comí. Entonces el Señor Dios le dijo a la serpiente: Por haber hecho esto, entre todos los animales, sólo tú serás castigada. Tendrás que arrastrarte sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. Haré que tú y la mujer sean enemigas y que tú descendencia sea enemiga de la de ella. La descendencia de ella buscará aplastarte la cabeza mientras tú le tratarás de picar en el talón.

REFLEXIÓN DEL PADRE MARCELO MARCIANO

El libro del Génesis hace referencia a cómo el hombre y la mujer fueron seducidos por la serpiente, a tal punto que dice la mujer: “La serpiente me engañó y yo comí”. Tenemos que estar atentos, la serpiente nos quiere engañar para que nosotros caigamos en la tentación. Es por eso que debemos pedirle al Señor que nos ayude a permanecer en su gracia. Para eso es muy importante estar prevenidos, aferrarnos a la oración del Santo Rosario, Adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar, participar en la Santa Misa. De esta forma estaremos fuertes ante nuestras debilidades y firmes ante las tentaciones de la serpiente para no caer en pecado. El pecado suele desanimarnos, desalentarnos, pero no nos olvidemos que estamos en un tiempo de conversión. Por lo tanto, si caemos en la tentación no le demos la satisfacción a la serpiente de desalentarnos, arrimémonos al sacramento de la confesión. El Señor nos perdona y nos está esperando para estar siempre reconciliados con Él para poder servirlo siempre con alegría.

PREGUNTAS GUÍAS

¿Soy consciente de mis debilidades? ¿Suelo caer fácilmente en el desanimo?

¿Acudo frecuentemente al sacramento de la confesión?

ORACIÓN FINAL

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.

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Padre Marcelo

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