Día #28

28 DE ENERO

DOCTOR ANGÉLICO

SANTO TOMÁS DE AQUINO

Nació en Roccasecca, cerca de Aquino, Nápoles.  El hijo menor de 12 hijos del Conde Landulf de Aquino.  Sus primeros estudios fueron con los benedictinos. Continúa por cinco años en la Universidad de Nápoles.  Allí supera a todos sus compañeros y se demuestra su portentosa inteligencia. Conoce a los Padres Dominicos y entra con ellos pero su familia se opone. Trata de huir hacia Alemania, pero por el camino lo sorprenden sus hermanos, lo apresan en el castillo por dos años.  Aprovecha el tiempo en la cárcel estudiando teología y Sagradas Escrituras. Después de su liberación, Tomás fue enviado a Alemania, donde estudió bajo el Padre Dominico San Alberto Magno. El Sumo Pontífice lo envió al Concilio de Lyon, pero enfermó cerca de Roma y lo recibieron en el monasterio cisterciense de Fosanova. Cuando le llevaron por última vez la Sagrada Comunión exclamó: “Ahora te recibo a Ti mi Jesús, que pagaste con tu sangre el precio de la redención de mi alma. Todas las enseñanzas que escribí manifiestan mi fe en Jesucristo y mi amor por la Santa Iglesia Católica, de quien me profeso hijo obediente”.  Allí murió el 7 de marzo de 1274 a la edad de 49 años.

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

ANÉCDOTAS DEL SANTO

Un día, sus compañeros de la escuela le dijeron: “Ven Tomás, asómate a la ventana, mira, hay un buey volando”, y ante la sorpresa de todos Tomás fue y se asomó. Claro que inmediatamente estallaron todos en carcajadas y burlas, y los mismos entre risas le preguntaron: ¿Por qué te la creíste Tomás? A lo que el joven dominico contestó: preferí creer que un buey volaba, a que un hermano religioso me mintiera. En otra ocasión el maestro Alberto recogió unos papeles que habían caído al piso, al leerlos se admiró y preguntó, ¿de quién son? Y Tomás sin hablar levantó, tímidamente la mano, a lo que los compañeros dijeron, burlándose de él, fue el buey mudo, el gran buey mudo. – Ah sí, con que son de él, bueno, y dirigiéndose a todos los estudiantes de su clase les dijo: “escuchen bien, ustedes llaman a Tomás «buey mudo», pues yo les anticipo que los sabios mugidos de este buey se escucharán por todo el mundo”. En otro momento, el Santo, como acostumbraba, oraba ante el crucifijo por la mañana temprano en la capilla de San Nicolás, en Nápoles, Domenico da Caserta, el sacristán de la iglesia, oyó un diálogo. Tomás preguntaba, preocupado, si cuanto había escrito sobre los misterios de la fe cristiana era correcto. Y el Crucifijo respondió: «Tú has hablado bien de mí, Tomás. ¿Cuál será tu recompensa?». Y la respuesta que dio: «¡Nada más que tú, Señor!»

PREGUNTAS GUÍAS…

¿Busco imitar la vida de los santos? ¿Me inspiro en sus vidas?

¿Si Jesús nos preguntara que queremos, nuestra respuesta sería como la de

santo Tomás? “Nada más que tu, Señor”

ORACIÓN FINAL

DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

Oh Dios, fuente de la sabiduría, principio supremo de todas las cosas. Derrama tu luz en mi inteligencia y aleja de ella las tinieblas del pecado y de la ignorancia. Concédeme penetración para entender, memoria para retener, método para aprender, lucidez para interpretar y expresarme. Ayuda el comienzo de mi trabajo, dirige su progreso, corona su fin, por Cristo nuestro Señor.Amén.

Podes descargar el libro entero de #PretemporadaEspiritual AQUÍ

Padre Marcelo

A %d blogueros les gusta esto: