Día #3

3 DE ENERO

EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

El Santísimo Nombre de Jesús, invocado por los fieles desde los comienzos de la Iglesia, comenzó a ser venerado en las celebraciones litúrgicas en el siglo XIV. San Bernardino de Siena y sus discípulos propagaron el culto al Nombre de Jesús: “Yahweh es salvación” con el monograma del Santo Nombre: IHS (abreviación del nombre de Jesús en Griego, y añadiendo el nombre de Jesús al Ave María.  Como fiesta litúrgica fue introducida en el siglo XVI. En 1530 el Papa Clemente VII concedió por vez primera a la Orden Franciscana la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús. San Ignacio de Loyola y los jesuitas hicieron de este monograma el emblema de la Compañía de Jesús.

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

FILIPENSES 2, 9-11

“Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre.”

INVOCAR EL NOMBRE DE JESÚS NOS AYUDA:

En nuestras necesidades corporales, acorde a las palabras de Jesus: “En mi nombre agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien” (Mc. 16,17-18). En el Nombre de Jesús los Apóstoles dieron fuerza a los lisiados (Hch. 3,6;9,34) y vida a los muertos (Hch. 9,40).

Da consuelo espiritual

Nos protege de Satanás, ya que el diablo le teme al Nombre de Jesús, quien lo ha vencido en la Cruz.

En el nombre de Jesús obtenemos toda bendición y gracia en el tiempo y la eternidad, como Él mismo dijo: “lo que pidan al Padre se los dará en mi nombre.” (Jn. 16,23).

PREGUNTAS GUÍAS…

¿Es realmente Jesús el Señor de mi vida?

– Para que Jesús sea el Señor de nuestra vida significa que Él es el dueño de toda nuestra vida.

No puede ser Señor de una parte; Él debe tener control sobre toda nuestra vida. –

¿Le doy todo el control o hay algunos aspectos en los cuales no confío? ¡Animate a entregárselos!

ORACIÓN FINAL

Jesús, que pueda yo reconocerte como Salvador y Señor de mi vida, quiero conocerte y que me conozcas, tener un verdadero vínculo contigo para así poder transformarme en tu imagen. Quiero darte el timón de mi vida y poder abrirte mi corazón para cumplir tu voluntad y poder decir como el profeta Isaías: ¡Aquí estoy, envíame!

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Padre Marcelo

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