Día #5

5 DE ENERO

HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 7, 21.24-27

Jesús dijo a sus discípulos: “No son los que me dicen: ‘Señor, Señor’, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande”.

MEDITACIÓN

Jesús, anuncia los acontecimientos de persecución y pruebas, es como si con la claridad del presente viera un futuro incierto para todos. Él sabe que seguirlo implicará un riesgo personal y una elección radical. Esto quiere decir que no hay lugar para los oportunistas o los que buscan lo que les conviene y lo que no lo hacen a un lado. Es decir, aquellos que decían “Señor, Señor…” no tendrán la fuerza suficiente para mantenerse firmes en las adversidades. Para vivir de acuerdo a cómo Jesús nos llama tiene que existir una coherencia entre nuestra vida y esa fe, por lo que no están permitidas las “medias tintas”. Cuando rezamos la oración del Padrenuestro, decimos “Hágase tu voluntad… así en la tierra, como en el cielo”. Es Su voluntad y no la nuestra, es la clave distintiva entre un corazón auténtico de seguimiento de Cristo y el otro que no lo es. Esa es la voluntad que hace que nuestra vida se edifique sobre un sólido cimiento. ¿Qué seguridad o garantía, nos daría seguir “nuestra” voluntad, si no está unida a la de Dios? Son muchas las personas que viven acorde a sus emociones, sus impulsos, comodidad, caprichos… Sin darse cuenta edifican su vida sobre arena, y es por eso que sufren una inestabilidad y vacío inmenso, tanta desilusión incluso entre nuestros seres queridos más cercanos. Las dificultades y adversidades carecen de sentido y esperanza. Los cristianos estamos llamados a ayudar a encontrar el fundamento de la vida a tantos hombres y mujeres que hoy lo han perdido y no logran encontrar el rumbo. Nuestra vida, nuestra fe, marca la diferencia cuando están unidas firmemente a la voluntad de Dios. Entonces, es allí cuando se convierten en faro de luz, en roca indestructible para guiar a nuestros hermanos al amor y conocimiento de Dios.

PREGUNTAS GUÍAS…

¿Llevo una vida de fe radical o a medias tintas?

¿Soy un faro de luz para mi entorno? ¡Compartí la luz de Cristo!

ORACIÓN FINAL

Jesús, ayúdame a cultivar una voluntad firme contra los cambios de los sentimientos y emociones, de modo que sea capaz de renunciar a todo aquello que me impida la donación a los demás y pueda cumplir siempre y en todo tu voluntad. Éste es el único camino para poder construir sobre roca firme y aspirar a la santidad a la que Tú me has llamado.

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Padre Marcelo

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