Día #39

8 DE FEBRERO

DE ESCLAVA A SANTA: SANTA JOSEFINA BAKHITA

Fue una virgen nacida en la región de Darfur, en Sudán. Siendo niña fue raptada y vendida en diversos mercados africanos de esclavos, sufriendo dura cautividad. Al obtener la libertad abrazó la fe cristiana e ingresó en el Instituto de Hijas de la Caridad (Canosianas). Allí pasó el resto de su vida, en el territorio italiano de Vicenza, entregada a Cristo y al servicio del prójimo. Si bien no fue agraciada con dones extraordinarios su fama de santidad la acompañaba siempre. Impresiona su sentido del humor y su alegría en medio de la tragedia que asoló su existencia. El 8 de febrero de 1947 sucumbía su débil organismo aquejado por el dolor y la enfermedad. Decía a su enfermera: «¡por favor, desátame las cadenas, es demasiado!». Sus últimas palabras fueron: «¡Madre! ¡Madre!».

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

ANÉCDOTA DE LA SANTA

Bakhita fue vendida a cinco amos distintos, siendo maltratada junto a otros esclavos como «bestias de carga». Encadenada, brutalmente golpeada, pasando hambre y sed, hacinada en nauseabundos espacios. Inútilmente intentó fugarse. El cuarto amo al que la entregaron en torno a sus 13 años la tatuó con una cuchilla marcándola con 114 incisiones: «seis en el pecho, setenta en el vientre y cuarenta y ocho en el brazo derecho». Para evitar infecciones le colocaron sal durante un mes: «Sentía que iba a morir en cualquier momento, en especial cuando me colocaban la sal». En 1882 fue comprada por el cónsul italiano Calixto Legnani: «Esta vez fui realmente afortunada porque el nuevo patrón era un hombre bueno y me quería mucho […]. No había reproches, ni castigos, ni golpes, y a mí me parecía imposible gozar de tanta paz y tranquilidad». Con este amo y su amigo Augusto Michieli viajó a Italia. La señora Michieli no tuvo escrúpulos en manifestar su deseo de poseer numerosos esclavos, y el cónsul se desprendió de Bakhita, a la que su nueva ama destinó como niñera de su hija Minnina.

PREGUNTAS GUÍAS…

¿De que soy esclavo? ¿Qué cosa o situación en mi vida no me deja tener un corazón libre para servir al Señor?

Bakhita declaró un día: “Si volviese a encontrar a aquellos negreros que me raptaron y torturaron me arrodillaría para besar sus manos porque, si no hubiese sucedido esto, ahora no sería cristiana y religiosa”.  ¿Vivo la misericordia de Dios con los que me lastiman? ¡Recordá que fuiste perdonado primero!

ORACIÓN FINAL

Gracias Señor por estos testimonios de amor y entrega. Te pido por intercesión de santa Josefina Bakhita la gracia de poder conservar la humildad para perdonar al que me lastima y la libertad de corazón para amarte por sobre todas las cosas. Líbrame Señor de aquello que no me deja alcanzar la verdadera paz (nombrar aquello que me hace esclavo, una adicción, un pecado, un vicio… etc.). Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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Padre Marcelo

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