Día #41

10 DE FEBRERO

“ROGUÉ A MI DIOS Y ESCUCHÓ”: SANTA ESCOLÁSTICA

Nació en el año 480 en Nursia, Italia. Su madre murió en el parto. Es hermana gemela de San Benito. Ambos se entregaron a Dios desde muy jóvenes y alcanzaron la santidad en la vida religiosa. Después de la partida de su hermano a Montecasino, donde fue a establecer el famoso monasterio, ella se estableció a unos kilómetros de distancia, en Plombariola, donde fundó un monasterio y la orden de las monjas benedictinas, la cual gobernó siguiendo la regla de su hermano.

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

ANÉCDOTA DE LA SANTA

Escolástica, hermana de Benito, dedicada desde su infancia al Señor todopoderoso, solía visitar a su hermano una vez al año. Benito la recibía fuera de las puertas del convento, dentro de la propiedad del monasterio. Cierto día vino Escolástica, como de costumbre, y su venerable hermano bajó a verla con algunos discípulos, pasaron el día entero entonando las alabanzas a Dios y entretenidos en santas conversaciones. Al anochecer, ya se había hecho tarde y entonces la santa le dijo: «Te ruego que no me dejes esta noche y que sigamos hablando de las delicias del cielo hasta mañana». A lo que respondió Benito: «¿Qué es lo que dices hermana? No me está permitido permanecer fuera del convento». Pero aquella santa, al oír la negativa de su hermano, juntando sus manos, las puso sobre la mesa y oró al Dios todopoderoso. Al levantar la cabeza, comenzó a relampaguear, tronar y diluviar de tal modo, que ni Benito ni los hermanos que le acompañaban pudieron salir de aquel lugar. Comenzó entonces el varón de Dios a lamentarse y entristecerse, diciendo: «que Dios te perdone, hermana. ¿Qué es lo que acabas hacer?». Respondió ella: «te lo pedí y no quisiste escucharme; rogué a mi Dios y escuchó. Ahora sal, si puedes, despídeme y vuelve al monasterio». Benito, que no había querido quedarse voluntariamente, no tuvo más remedio que quedarse allí. Así pudieron pasar toda la noche en vela, en santas conversaciones sobre la vida espiritual. A los tres días, Benito, mirando al cielo, vio cómo el alma de su hermana salía en figura de paloma y penetraba en el cielo. Él, alegrándose de su gran gloria, dio gracias a Dios todopoderoso y envió a que trajeran su cuerpo al monasterio y lo depositaran en el sepulcro que había preparado para sí. Así ocurrió que estas dos almas, siempre unidas en Dios, no vieron tampoco sus cuerpos separados ni siquiera en la sepultura.

PREGUNTAS GUÍAS

¿Ruego a Dios con profunda confianza de que oirá mis súplicas?

¿Qué tipo de conversaciones suelo entablar? ¿Busco conversaciones santas o mundanas?

ORACIÓN FINAL

Te pido, Señor, al celebrar la fiesta de santa Escolástica, que, imitando su ejemplo, te pueda servir con un corazón puro y confiado en que siempre escucharás mis oraciones y así poder alcanzar algún día la santidad. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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Padre Marcelo

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