Día #43

12 DE FEBRERO

PUREZA DE CORAZÓN

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

LECTURA SEGÚN SAN MARCOS 7, 14-23

Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: “escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!” Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola. Él les dijo: “¿ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?” Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos. Luego agregó: “lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre”.

REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO

Cristo también pone en tela de juicio el “ojo”, que es el símbolo de la intención del corazón y que se refleja en el cuerpo: un corazón lleno de amor vuelve el cuerpo brillante, un corazón malo lo hace oscuro. Del contraste luz-oscuridad depende nuestro juicio sobre las cosas, como también lo demuestra el hecho de que un corazón de piedra, pegado a un tesoro de la tierra, a un tesoro egoísta -que puede también convertirse en un tesoro del odio, vienen las guerras-. Todos estos pedazos del corazón que están hechos de piedra, el Señor los hace humanos, con aquella inquietud, con aquella ansia buena de ir hacia adelante, ¡buscándolo a Él dejándose buscar por Él! ¡Que el Señor nos cambie el corazón! Y así nos salvará. Nos protegerá de los tesoros que no nos ayudan en el encuentro con Él, en el servicio a los demás, y también nos dará la luz para ver y juzgar de acuerdo con el verdadero tesoro: su verdad. Que el Señor nos cambie el corazón para buscar el verdadero tesoro y así convertirnos en personas luminosas y no ser personas de las tinieblas.

PREGUNTAS GUÍAS

¿Busco hablar siempre con la verdad y con buenas intenciones?

¿Cómo son mis verdaderas intenciones del corazón? ¿Son rectas o busco siempre mi propio beneficio?

ORACIÓN FINAL

Señor, reconozco que muchas veces me gustaría esconder mi corazón de vos para que no lo veas, no todas mis obras y palabras son rectas ni desinteresadas, pero confío y sé que tú podes cambiarlo. Te pido Señor que lo purifiques y lo hagas nuevo, que me des un corazón de carne y me quites el de piedra, quiero vivir con Tu corazón Jesús para poder amar de una manera distinta, así como me amas a vos a mi. Amén.

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Padre Marcelo

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