Día #46

15 DE FEBRERO

ROSAS PARA LA VIRGEN

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1, 30-38

El ángel le dijo: No tengas miedo, María, porque Dios está contento contigo. ¡Escúchame! Quedarás embarazada y tendrás un hijo a quien le pondrás por nombre Jesús. Tu hijo será un gran hombre, será llamado el Hijo del Altísimo y el Señor Dios lo hará rey, como a su antepasado David. Reinará por siempre sobre todo el pueblo de Jacob y su reinado no tendrá fin. Entonces María le dijo al ángel: “Cómo puede suceder esto? Nunca he estado con ningún hombre.” El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso al niño santo que va a nacer se le llamará Hijo de Dios. También escucha esto: tu pariente Isabel, aunque es de edad avanzada, tendrá un hijo. Decían que no podía tener hijos; sin embargo, está en el sexto mes de embarazo. ¡Para Dios nada es imposible! María dijo: Soy la sierva del Señor, que esto suceda tal como lo has dicho. Y el ángel se retiró.

REFLEXIÓN DEL PADRE MARCELO MARCIANO

La devoción a Nuestra Madre nos facilita el camino para llegar a Jesús, ella quiere que lo amemos más que a nada. Ella no quiere que nos quedemos solo con ella, sino que su gran deseo es que amemos a su Hijo Jesús. Si Dios es el centro de nuestras vidas encontraremos paz en nuestro corazón, paz en nuestras familias y paz en nuestras vidas.

La palabra Rosario significa “Corona de Rosas”. Por lo cual, podemos decir que rezar el Rosario es como llevarle 50 rosas a María. Cada Avemaría equivale a una rosa y cada Rosario equivale a un hermoso ramo de rosas que le regalamos a Nuestra Madre. Cuando rezamos el Rosario le repetimos a Nuestra Madre lo mucho que la queremos, le demostramos todo nuestro amor. ¿A qué Mamá no le gusta que su hijo le diga que la quiere? Regalémosle a Nuestra Madre todas estas rosas para que ella las reciba con amor e interceda ante Jesús por todas las intenciones que tenemos en nuestro corazón.

PREGUNTAS GUÍAS…

¿La devoción a la Virgen me ayuda a amar más a Jesús?

¿Le digo a la Virgen lo mucho que la quiero o me da vergüenza?

ORACIÓN FINAL

Acuérdate, ¡oh piadosísima, Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio haya sido abandonado de Ti. Animado con esta confianza, a Ti también yo acudo, y me atrevo a implorarte a pesar del peso de mis pecados. ¡Oh Madre del Verbo!, no desatiendas mis súplicas, antes bien acógelas benignamente. Amén

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Padre Marcelo

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