Día #50

19 DE FEBRERO

LA IMPORTANCIA DE DAR TESTIMONIO

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 1, 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús venir hacia él exclamó: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es por quien yo dije: detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: “Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre Él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo.” Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios».

TESTIMONIO DEL PADRE MARCELO MARCIANO

Hasta el año 2003 viví en las tinieblas, aquel año estaba atravesando uno de los peores momentos de mi vida, ya que el año anterior había fallecido uno de mis mejores amigos en un accidente de tránsito. Estuve mucho tiempo con ataques de pánico, sin encontrarle sentido a la vida. Además, vivía inmerso en un mundo de apariencias y mi corazón era duro como una piedra. Después del encuentro con Nuestra Madre mi corazón cambió para siempre. Encontré la paz que tanto necesitaba en el corazón y esa paz me llevó a un camino de conversión. El camino por el que nos guía la Virgen a nosotros es que vayamos siempre a Jesús. ¡Y así fue! Cada día que me enamoraba más de la Virgen, ella me llevaba al encuentro de Jesús. La Virgen me mostró el camino a Jesús y me enamoré de Él. ¡Ella siempre nos conduce a Él! Después de que la Virgen me cambió el corazón no tuve más ataques de pánico, no viví más una vida superficial y me enamoré completamente de Jesús. Amo a la Virgen y a ella le voy a estar agradecido toda mi vida por haberme conducido a Jesús y por haberme regalado la conversión y la paz en el corazón.

PREGUNTAS GUÍAS…

¿Estoy inmerso en un mundo de apariencias o me demuestro tal cual soy?

¿Trato de vivir en paz? ¿Soy constructor de paz?

ORACIÓN FINAL

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz. Donde hay odio, que lleve yo el Amor. Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón. Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.  Donde haya duda, que lleve yo la Fe. Donde haya error, que lleve yo la Verdad. Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría. Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.  Oh, Maestro, ayúdame a que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, como amar. Porque es dando que se recibe; perdonando que se es perdonado; muriendo que se resucita a la Vida Eterna. Amén.

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Padre Marcelo

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