Día #55

24 DE FEBRERO

¡EL AMOR NOS LLEVA A LA FELICIDAD!

ORACIÓN INICIAL

Señor, porque confío en tu infinita misericordia me presento indignamente ante ti, confío en que estás presente en este lugar, conmigo y en mí. Te adoro con todo mi corazón y no deseo otra cosa que cumplir Tu voluntad. Envía tu Espíritu para que en esta oración puedan mis ojos leer Tu Palabra para encontrar Verdad y Vida, mis oídos escuchar tu voz para no perderme nunca, y en mi corazón guardar tus enseñanzas para poder obrar conforme a tus planes.

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 1, 29-34

Cada año los padres de Jesús iban a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús tenía doce años, fueron allá como de costumbre. Después de la fiesta se regresaron a su casa, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran. Pensaban que Jesús estaba con el grupo y viajaron por un día. Al buscarlo entre los familiares y amigos, no lo encontraron. Así que regresaron a Jerusalén para buscarlo allí. Después de tres días lo encontraron en el área del templo, sentado con los maestros. Los estaba escuchando y les hacía preguntas. Todos los que lo escuchaban quedaban impresionados por su entendimiento y sus respuestas. Sus padres quedaron asombrados cuando lo vieron, y su mamá le dijo: Hijo, ¿por qué nos hiciste esto? Tu papá y yo hemos estado muy preocupados buscándote. Jesús les contestó: ¿Por qué tenían que buscarme? ¿No sabían que tengo que ocuparme de los asuntos de mi Padre? Pero no entendieron su respuesta. Después regresaron a Nazaret. Jesús les obedecía a ellos. Su mamá reflexionaba sobre todo lo que había pasado. Así, Jesús crecía en sabiduría y estatura, y Dios y la gente lo veían con buenos ojos.

REFLEXIÓN DEL PADRE MARCELO MARCIANO

Muchas personas suelen ir a los santuarios marianos con muchos problemas en sus vidas, personales o familiares, y vuelven a sus casas con los mismos problemas, pero con el corazón distinto. A veces se solucionan los problemas y otras no, pero es a través del don de la conversión, del cambio de vida, que uno empieza a enfrentarse a los problemas del día a día de un modo distinto; ya que Jesús, por medio de María, le regala un don precioso a todos aquellos que abren el corazón. Cuando nos encontramos con el amor de María y de Jesús experimentamos paz en el corazón, esa paz que muchas veces buscamos, pero nos es difícil de encontrar. Lo que podemos hacer para experimentar el amor de la Virgen es abrirle nuestro corazón, si le damos nuestro corazón a ella y comenzamos un cambio en nuestro día a día podremos experimentar la paz en nuestros corazones. Para abrir el corazón y buscar una sincera conversión es indispensable la oración: rezar el Santo Rosario, la Adoración Eucarística, la Palabra de Dios y, por sobre todas las cosas, la Santa Misa. Pidámosle a la Virgen que nos ayude a encontrar la paz que tanto estamos buscando para ser felices. La Madre de Dios nos lleva de la mano a Jesús y nos acompaña en nuestro camino para encontrar la verdadera felicidad.

PREGUNTAS GUÍAS…

¿Le entrego mis problemas a Jesús?

¿Le abro el corazón a Dios y le entrego todo o me guardo cosas para mí?

ORACIÓN FINAL

Señor, hoy vengo ante Ti, me rindo a Tus pies para que guíes mis pasos. Enséñame a recorrer Tus caminos, no quiero vivir lejos de Ti, de Tu amor, de Tu abrazo consolador. Ven y cambia mi corazón, reconozco que en mucho te he fallado, pero Tu amor puede levantarme, puede sanarme y puede transformarme. Ven y enséñame a amar, a entender que sólo en Ti, encontraré verdadera felicidad, que sólo Tú puedes cambiar mi vida y mostrarme lo que mejor me conviene. Deseo abrir la puerta de mi corazón a Tu presencia renovadora, al manantial de gracias que derramas a través de Tus sacramentos. Concédeme el don de la alegría. Sana las heridas de mi corazón que han sembrado miedo y dolor, para poder así actuar con todas las capacidades que me has regalado. Confío en tu amor. Tú eres el dueño de mi vida. Amén.

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Padre Marcelo

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