¿Estás dispuesto a ser santo?

Que alegría tiene Nuestra Madre cuando sus hijos van a su encuentro para venerarla, honrarla, presentarle sus necesidades y agradecerle por las gracias que les ha concedido.

¡Nuestra Madre es sencilla! El regalo más grande que le podemos hacer es hacernos espacio en nuestras agendas ocupadas y pasar tiempo con ella y con su Hijo Jesús. Es tan sencilla que se alegra y es feliz cuando nosotros rezamos el Rosario, el Ángelus o cuando hacemos Novenas. Ella, que es Mamá y enseñó a rezar a Jesús, se pondrá feliz si tú enseñas a rezar a tus hijos y rezan juntos en familia. Ella estará feliz si priorizas a Jesús en la Eucaristía por sobre todas las cosas, participando de la Santa Misa y yendo a su encuentro en la Adoración Eucarística. Ella se pondrá feliz si ponemos a Jesús en primer lugar en nuestras vidas, porque si lo hacemos seremos felices, porque cuando descubrimos el amor de Jesús y de la Virgen, y le damos el lugar que les corresponde en nuestras vidas, encontraremos la verdadera felicidad y ya nunca nos podremos apartar de ella.

El mundo actual necesita santos, personas como vos y como yo, que seamos testimonio del amor de Jesús en nuestras vidas con nuestro ejemplo de vida. Nuestra peregrinación por esta vida tiene una meta: ¡ser santos! ¿Están dispuestos a llegar a esa meta?

Padre Marcelo

¿Por qué hay tantas conversiones? Mucha gente está volviendo al amor de Dios..

Muchos de los que hemos conocido la “Escuela de María” hemos tenido un proceso de conversión en nuestras vidas. Cuando nos convertimos experimentamos un cambio profundo en nuestro interior, ese cambio es tan grande que muchas veces no encontramos palabras para describirlo.

Lo que sí es seguro es que nosotros lo experimentamos porque cambia nuestra vida, cambia nuestro corazón, cambian nuestros hábitos. Nuestros familiares y amigos nos miran y no entienden lo que nos pasa, y si nos ponemos a pensar racionalmente es lógico que no nos entiendan. ¿Por qué es lógico? Simplemente porque nosotros somos los que cambiamos, no ellos. Hasta que no experimenten lo mismo que hemos experimentado nosotros es muy difícil que lo puedan comprender.

Este fenómeno de las conversiones pasa mucho hoy en día porque estamos viviendo en un mundo que ha sacado a Dios del centro y eso ha hecho que mucha gente viva de espalda a Dios. Vivir de espalda a Dios produce un gran vacío, muchas personas están centradas en aumentar las cuentas en sus bancos, en tener mejores autos, casas más lindas y más grandes. Todos estos bienes aparentes no producen la verdadera felicidad en el corazón.

Tratemos día a día de poner la mirada y el corazón en Jesús, que el sea el centro de nuestras vidas. Pidámosle a la Santísima Virgen que nos ayude a amarlo cada día más y a que seamos verdadero testimonio de su amor para poder contagiar con nuestro testimonio a las personas que tenemos a nuestro alrededor que aún no conocer el amor de Dios.

Padre Marcelo

El Papa avisa: “El diablo está derrotado, no se dejen engañar por él”

Fotos: Papa Francisco ACIPrensa.

En la homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta este martes 8 de mayo, el Santo Padre advirtió que “el diablo sabe qué palabras decir” para seducir a las personas, “y a nosotros nos gustar se seducidos”.

“Él, el diablo, tiene esa capacidad, esa capacidad de seducir”, advirtió. “Por eso es tan difícil de entender que está derrotado, porque se presenta con gran poder, te promete muchas cosas, te da regalos, bellos, bien envueltos. Y podemos pensar: ‘¡Oh, qué bonito!’. Pero tú no sabes qué es lo que hay dentro. Sabe presentar sus propuestas ante nuestra vanidad, ante nuestra curiosidad, y nosotros lo compramos todo, cedemos ante las tentaciones”.

El diablo, continuó el Pontífice, “es peligrosísimo. Se presenta con todo su poder, y sus promesas son todas mentira, y nosotros, como tontos, las creemos. Sabe hablar bien, es capaz de cantar para engañar. Es un derrotado que se mueve como si fuera un vencedor. Sus luces son deslumbrantes como fuegos artificiares, y como tales, no duran, se desvanecen. Por el contrario, la luz del señor es suave, pero permanente”.

Francisco explicó que “debemos estar atentos a no dialogar con el diablo como, por el contrario, hizo Eva: se creyó la gran teóloga y cayó”. Por el contrario, Jesús en el desierto no lo hace, responde con la Palabra de Dios. Por ello, el Papa insistió en que no se puede dialogar con el diablo: “Con el diablo no se dialoga, porque él nos vence, es más inteligente que nosotros”.

En cambio, el Pontífice animó a buscar refugio en la Virgen María ante las acciones del diablo. El diablo “es un condenado, es un derrotado, un encadenado que está a punto de morir, pero es capaz de causar estragos. Nosotros debemos rezar, hacer penitencia, no acercarnos, no dialogar con él”.

“Debemos ir donde la madre, como los niños. Cuando un niño tiene miedo, va junto a la madre: ‘¡Mamá, mamá…, tengo miedo!’”. “Id donde la Virgen, ella nos custodia. Los Padres de la Iglesia, sobre todo los místicos rusos, dicen: en el tiempo de las turbaciones espirituales, hay que refugiarse bajo el manto de la gran Madre de Dios. Ir donde la Medre de Dios. Que ella nos ayude en esta lucha contra el derrotado, contra el perro encadenado para vencerlo”, concluyó.

Fuente: AciPrensa

Diez formas sencillas de consagrarse a la Virgen María y «cambiar radicalmente tu vida entera»

El mes de mayo es tradicionalmente para la Iglesia “el mes de María”. Al llegar ahora el mes de mayo, el padre Broom ha propuesto, en un artículo en Catholic Exchange, “Diez formas de celebrar Mayo, el mes de María”, y así “manifestar nuestro amor y devoción a la Santísima Virgen María en el mes consagrado a ella”.

Éstas son:

1. Consagración
“El primer gesto que deberíamos hacer cada mañana es una oración: la oración de consagración a Jesús por medio del Corazón Inmaculado. ¡Arranca bien el día por medio de María”, afirma el Padre Escobita.

Y recuerda la oración que le dirigía Santa Teresa de Calcuta: “María, dame tu corazón, tan hermoso, puro e inmaculado, tan pleno de amor y humildad que yo pueda recibir a Jesús en el Pan de Vida, amarle como tú le amas y servirLe en el rostro angustiado de los pobres”.

2. Rezar el Angelus o el Regina Caeli
Aunque rezada tradicionalmente a mediodía, el padre Broom recuerda que puede hacerse en cualquier momento de la jornada, estando establecidos sobre todo tres momentos: las 9.00, las 12.00 y las 18.00 horas. “De esta forma santificaremos las horas de la mañana, de la tarde y de la noche por medio de la santa y dulce presencia de María”.

Y nos anima a ello con una frase del Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney: “Solo después del Juicio Final podrá María descansar. Desde ahora y hasta entonces, está demasiado ocupada con sus hijos. Servir a la Reina del Cielo es reinar allí, vivir bajo sus órdenes es mejor que gobernar”.

3. Consagrar el hogar y la familia al Corazón Inmaculado de María
El Padre Escobita propone hacerlos mediante una novena de nueve días de Rosarios y oraciones que culminarían “con la bendición, por parte de un sacerdote, de la imagen, el hogar y los miembros de la familia. Con esta bendición y consagración, Dios Padre derramará un aluvión de bendiciones sobre y sobre cada miembro de la familia”

4. Consagración de uno mismo
Nos insta a iniciar ese proceso según las distintas formas conocidas: la de San Maximiliano Kolbe, la de San Luis María Grignion de Montfort, la más moderna del padre Michael Gaitely. “Esa consagración cambiará radicalmente tu vida entera. Y si ya la has hecho, ¡puedes renovarla cada año para profundizar en el tesoro infinito de amor de Dios que obtenemos por medio de María! María tiene poder sobre nosotros en formas que van más allá de nuestra más rebuscada imaginación”.

5. Imita a María
“Cuando queremos de verdad a alguien, queremos conocerle mejor, seguirle más de cerca e imitar sus buenas cualidades, a las que llamamos virtudes”. San Luis María Grignion de Monfort, en su Tratado de la Verdadera Devoción a María, recuerda cuáles son las diez principales virtudes de Nuestra Señora que debemos imitar a modo de utilizarlas luego como “autopista hacia el cielo”. Son éstas:

-Profunda humildad
-Fe viva
-Obediencia ciega
-Oración incesante
-Negación de sí mismo
-Pureza absoluta
-Amor ardiente
-Paciencia heroica
-Amabilidad angelical
-Sabiduría celestial

Como dice el mismo San Luis María Grignon de Monfort, “los mayores santos, los más ricos en gracia y virtud, serán quienes recen con mayor frecuencia a la Santísima Virgen, contemplándola como un perfecto modelo a imitar y como una ayuda poderosa”.

6. En las tentaciones, acude a María
“Nuestra vida es una constante zona de combate, ¡hasta la muerte!”, recuerda el Padre Escobita: “No debemos rezar solos contra el demonio, el mundo y la carne. Al revés: en el fragor de la tentación, cuanto todo parezca perdido, ¡pronuncia el Nombre de María, reza el Avemaría! Si lo haces, todos los poderes del infierno quedarán vencidos”.

María, explica, es “el general del ejército”. A sus órdenes, el enemigo se desvanece. Como decía San Buenaventura, “los hombres no temen tanto a un poderoso ejército enemigo como temen los poderes del infierno el nombre y la protección de María”.

7. María y el año litúrgico
El padre Broom nos invita a conocer la presencia de María en el Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia a través de su presencia en el año litúrgico, en el que la Virgen tiene un lugar especial. Para ello propone que leamos la carta apostólica Marialis Cultus de Pablo VI, “una obra maestra espiritual, ¡algo que debes leer!”.

8. Leer sobre María
Y hablando de leer, el Padre Escobita recuerda que “una mariología integral y bien fundamentada debe cultivar tanto la doctrina como la devoción”, pues “así como la doctrina sin devoción resulta árida y seca, la devoción sin doctrina puede degenerar fácilmente en sentimentalismo”.

Como remedio, y además del texto antes citado, sugiere la carta apostólica de San Juan Pablo II sobre el Rosario, Rosarium Virginis Mariae, donde invita al mundo a “contemplar el rostro de Jesús a través de los ojos y el corazón de María”. “María es la forma más rápida, breve, fácil y eficaz de llegar a Jesús”, añade el sacerdote.

9. Apostolado mariano
“Conviértete en un ardiente, ferviente y apasionado Apóstol de María”: como San Maximiliano Kolbe, uno de cuyos métodos para difundir la devoción a la Inmaculada era la Medalla Milagrosa, que él regalaba a todos los que podía, a la menor ocasión que se le presentaba, como si fuesen lo que él denominaba “balas espirituales” para ese combate. Explicarla es toda una catequesis sobre la Inmaculada, y si se llama “Milagrosa” “es por la cantidad de milagros que le han atribuido quienes la han usado con fe, amor y confianza en la intercesión de María”.

¿Por qué no ser un apóstol de María siguiendo los pasos de Kolbe? El santo polaco aseguraba que “solo a la Inmaculada le ha sido prometida por Dios la victoria sobre Satanás. Ella busca almas que se le consagren enteramente, y que en sus manos se conviertan en poderosos instrumentos para la derrota de Satanás y la difusión del Reino de Dios”.

10. El Santo Rosario
​​​​Las seis veces (los días 13 de mayo a octubre de 1917) que la Virgen se apareció en Fátima a Lucía, Jacinta y Francisco les insistió en el rezo del Rosario. En la carta citada, San Juan Pablo II le atribuye al Rosario la capacidad de salvar la familia y la paz mundial. El padre Patrick Peyton consagró la frase: “Familia que reza unida, permanece unida, y esta otra, menos conocida: “Un mundo que reza es un mundo en paz”.

¿Por qué no obedecer a la Madre de Dios, a las peticiones de Nuestra Señora de Fátima? “Si lo hacemos, la familia se salvará y alcanzaremos la paz que el corazón humano tanto anhela”, concluye el Padre Escobita su plan para mayo.

Publicado en Cari Filii News.

Ser sacerdote está d+

Ser sacerdote está d+

Tercer aniversario sacerdotal

Hoy estoy cumpliendo mi tercer aniversario de sacerdote o de cura, como lo quieras llamar. Cuando era pibe si había algo que nunca me hubiera imaginado es que iba a ser sacerdote. De niño me podía proyectar y me veía como jugador de fútbol, como la gran mayoría de los niños uruguayos. Más adelante, en la adolescencia, me veía como un hombre de negocios casado y con hijos, pero si había algo que no me esperaba era lo que pasaría después.

En una peregrinación a un santuario mariano, que no se ni cómo llegue ahí, me encontré con el amor de la Virgen y ese episodio cambió mi corazón. Si hay algo que puedo afirmar es que en esa época estaba muy mal, con un gran vacío en el corazón, andaba por la vida sin rumbo, me costaba mucho todo porque no encontraba sentido a nada. Ese encuentro con la Virgen me llevó a conocer a Jesús y después de ese momento nada fue igual. ¡Mi vida cambió para siempre!

Pasé de tener un vacío enorme en mi interior a encontrarle sentido a la vida, pasé de ser un joven triste a tener una gran alegría y muchas ganas de vivir. Obviamente que todo esto no se dio de un día para el otro, sino que me llevó un proceso de algunos años. Pero todo eso que viví fue porque Jesús irrumpió en mi vida y me cambió el corazón y lo hizo por medio de la Virgen.

Después de un tiempo pensé que estaba quedando medio loco, ya que en un momento dado de mi vida sentí en mi corazón que Dios me estaba llamando a ser cura. Enseguida me dije: “¿Yo cura? ¿Jesús vos estás bien? ¿Yo cura? ¡Si vos sabes que los curas no me caen bien!”. Ante ese sentimiento que se metió en mi corazón y el “miedo” que sentía a que Jesús me llame a ser cura salí corriendo e hice todo lo contrario. Seguí saliendo con mis amigos, salíamos de noche, la pasábamos bien, etc. Pero algo en mi interior no estaba del todo bien, ya que seguía experimentando ese llamado a ser cura y no quería responder a esa invitación. Después de pelear con Jesús algún tiempo, le dije que sí y entré al seminario, aunque siempre estaba en mi corazón el pensamiento de que Jesús se estaba equivocando. Me decía: “¿Cómo me va a elegir a mi que soy un desastre? ¿Hay tantos muchachos en la vuelta que tienen tantas virtudes y vos me elegís a mi? ¡Yo voy pero vos te haces cargo!” Y así fue que ingresé al seminario.

Fueron muchos años de formación y de estudio. En esos años fui puliendo mi carácter, me conocí más a mi mismo y me dediqué a rezar más y a ver que era lo que Jesús, por intercesión de la Virgen, quería para mi vida. Después de un tiempo de búsqueda y de oración llegó la etapa de la ordenación sacerdotal y desde ese momento un profundo cambio en mi vida.

El mismo día de la ordenación sacerdotal, cuando llegué a la Parroquia, lo primero que hice fue consagrarle mi sacerdocio a la Santísima Virgen frente a una hermosa imagen que hay en el Jardín de la Parroquia, lo llamamos el “Jardín de la Virgen”, y le dije que no quería hacer nada sin ella; como dice San Luis María Grignon de Montfort me hice un “esclavo de María”.

Después empezaron los sacramentos y ahí empecé a disfrutar de ver como la gracia de Dios se derrama en las personas. Es una experiencia increíble administrar el sacramento de la confesión y poder ver como llega alguien tan triste a causa del pecado y ver como Jesús lo transforma y se va alegre luego de la absolución. ¿Qué les puedo contar de celebrar la Misa? ¡Es lo máximo! ¡Es el regalo más grande y más hermoso! Todos los días espero con ansías el momento de la Santa Misa para poder celebrarla. En mi vida he vivido muchas cosas lindas, muchas emociones y muchos regalos, pero les aseguro que nada se compara con celebrar la Santa Misa.

Si hay algo que no me imaginaba era que iba a ser sacerdote, pero estoy completamente convencido que fue lo mejor que me pasó en la vida. No tengo palabras para agradecerle a la Virgen todo el amor que me dio y como me llevó de la mano al amor de su Hijo Jesús. Jesús es el centro de mi vida, lo amo con locura y no quiero apartarme nunca de su amor.

Cada día estoy más convencido que ser cura está de más y que, si bien, quería ser jugador de fútbol, no se compara con ser cura. Además estoy gordito y no puedo correr ni un bondi, así que menos hubiera corrido una pelota.

¡Gracias Señor por esta vocación tan hermosa que me regalaste! ¡Gracias Madre por haberme llevado de la mano a conocer a Jesús!

Me encomiendo a sus oraciones, no dejen de rezar por nosotros. ¡Los sacerdotes necesitamos de la oración de todos ustedes!

Padre Marcelo

El camino a la santidad es una lucha constante contra el diablo, afirma el Papa


La vida cristiana y el camino a la santidad “es también una lucha constante contra el diablo”, afirmó el Papa Francisco en su nueva exhortación apostólica Gaudete et exsultate, y advirtió que pensar en el príncipe del mal como un mito o una idea es un engaño que “nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar más expuestos”.

Francisco, que varias veces ha alertado sobre la existencia del demonio y sus seducciones, aborda también este tema en su nuevo documento.

Así, en el capítulo cuarto titulado “Algunas notas de la santidad en el mundo actual”, recuerda que “no nos hace bien mirar desde arriba, colocarnos en el lugar de jueces sin piedad, considerar a los otros como indignos y pretender dar lecciones permanentemente” porque “esa es una sutil forma de violencia”.

“San Juan de la Cruz proponía otra cosa: ‘Sea siempre más amigo de ser enseñado por todos que de querer enseñar aun al que es menos que todos’. Y agregaba un consejo para tener lejos al demonio: ‘Gozándote del bien de los otros como de ti mismo, y queriendo que los pongan a ellos delante de ti en todas las cosas, y esto con verdadero corazón. De esta manera vencerás el mal con el bien y echarás lejos al demonio y traerás alegría de corazón. Procura ejercitarlo más con los que menos te caen en gracia. Y sabe que si no ejercitas esto, no llegarás a la verdadera caridad ni aprovecharás en ella’”.

Un poco más adelante, al tratar de la importancia de vivir en comunidad, Francisco asegura que “es muy difícil luchar contra la propia concupiscencia y contra las asechanzas y tentaciones del demonio y del mundo egoísta si estamos aislados”. “Es tal el bombardeo que nos seduce que, si estamos demasiado solos, fácilmente perdemos el sentido de la realidad, la claridad interior, y sucumbimos”, subraya.

Pero es en el capítulo quinto, el último del documento, y en el apartado llamado “algo más que un mito”, donde habla de forma más explícita.

“No aceptaremos la existencia del diablo si nos empeñamos en mirar la vida solo con criterios empíricos y sin sentido sobrenatural. Precisamente, la convicción de que este poder maligno está entre nosotros, es lo que nos permite entender por qué a veces el mal tiene tanta fuerza destructiva”, escribe el Papa.

El Obispo de Roma reconoce que “es verdad que los autores bíblicos tenían un bagaje conceptual limitado para expresar algunas realidades y que en tiempos de Jesús se podía confundir, por ejemplo, una epilepsia con la posesión del demonio. Sin embargo, eso no debe llevarnos a simplificar tanto la realidad diciendo que todos los casos narrados en los evangelios eran enfermedades psíquicas y que en definitiva el demonio no existe o no actúa”.

“Su presencia está en la primera página de las Escrituras, que acaban con la victoria de Dios sobre el demonio”, explica. “De hecho, cuando Jesús nos dejó el Padrenuestro quiso que termináramos pidiendo al Padre que nos libere del Malo. La expresión utilizada allí no se refiere al mal en abstracto y su traducción más precisa es ‘el Malo’. Indica un ser personal que nos acosa. Jesús nos enseñó a pedir cotidianamente esa liberación para que su poder no nos domine”.

A continuación, pide no pensar “que es un mito, una representación, un símbolo, una figura o una idea”. “Ese engaño nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar más expuestos”, añade.

“Él no necesita poseernos. Nos envenena con el odio, con la tristeza, con la envidia, con los vicios. Y así, mientras nosotros bajamos la guardia, él aprovecha para destruir nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades, porque ‘como león rugiente, ronda buscando a quien devorar’”.

La última mención al demonio la hace en el documento al hablar de la “corrupción espiritual” que a su juicio “es peor que la caída de un pecador, porque se trata de una ceguera cómoda y autosuficiente donde todo termina pareciendo lícito: el engaño, la calumnia, el egoísmo y tantas formas sutiles de autorreferencialidad, ya que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz”.

Fuente: aciprensa

¡Jesús nos invita a la conversión!

Jesús pone como centro el anuncio del Reino y la inivtación la conversión. Nos dice: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en la Buena Nueva”. Mc 1,15.

El hombre ha puesto su interés en la tecnología, los bienes materiales, el dinero, pero todo eso no nos llena. Es impresionante el vacío que experimentamos en el corazón. Muchas veces vamos desnorteados, sin rumbo, atrás de bienes “aparentes”.

¿Cómo podemos convertirnos?

Para convertirse “hay que empezar a orar y tener una firme voluntad”. Tengamos presente, que la conversión es un proceso que abarca toda la vida y todas las dimensiones del ser humano. El hombre sólo terminará de convertirse cuando Dios lo llame a su presencia. La vida cristiana es toda conversión; conversión frente a las huestes del maligno, el mundo y la carne.

¿Qué pasos se deben dar para vivir continuamente la conversión?

1- Primero: el reconocimiento del pecado. Quien no reconoce el pecado no podrá convertirse. Muchos piensan que están bien con Dios, y sin embargo, viven en pecado. En realidad, la conversión es una gracia: reconocer y pedir perdón por las faltas que a diario se cometen.

2- El segundo: el arrepentimiento con el dolor por haber ofendido a Dios y al prójimo.

3- El tercero: la reconciliación con Dios, particularmente por medio del sacramento de la Confesión.

En nuestro afán por llegar a cumplir nuestras metas muchas veces hemos herido a personas que se nos ponen en el camino, así como también hay personas que nos han herido a nosotos.

Padre Marcelo

La Virgen ya le ha aplastado la cabeza a Satanás

La vidente de Fátima lo escribió al cardenal Carlo Caffarra. “La Virgen ya le ha aplastado la cabeza”

Dios contra Satanás: la última batalla, “el enfrentamiento final”, será sobre la familia y sobre la vida. La profecía es de sor Lucía dos Santos, la vidente de Fátima de la que el pasado 13 de febrero empezó el proceso de beatificación.

La carta a Lucía

Lo cuenta el cardenal Carlo Caffarra en una entrevista concedida a La Voce di Padre Pio (marzo 2015). El purpurado tuvo el encargo de Juan Pablo II de idear y fundar el Instituto Pontificio para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, del que es hoy profesor emérito.

“Al inicio de este trabajo – explica Caffarra – escribí a sor Lucía de Fátima, a través del obispo, porque directamente no se podía hacer. Inexplicablemente, aunque no esperaba una respuesta, porque le pedía sólo oraciones, me llegó a los pocos días una larguísima carta autógrafa – ahora en los archivos del Instituto”.

En esa carta de Sor Lucía está escrito que el enfrentamiento final entre el Señor y el reino de Satanás será sobre la familia y sobre el matrimonio. “No tenga miedo, añadía, porque quien trabaje por la santidad del matrimonio y de la familia será siempre combatido y odiado de todas formas, porque este es el punto decisivo”.

La columna que sostiene la Creación

La monja de Fátima sostenía que la Virgen ya ha “aplastado” la cabeza a Satanás. “Se advertía – prosigue el purpurado – también hablando con Juan Pablo II, que este era el nudo, porque se tocaba la columna que sostiene la Creación, la verdad sobre la relación entre el hombre y la mujer y entre las generaciones. Si se toca la columna central cae todo el edificio, y esto ahora lo vemos, porque estamos en este momento y lo sabemos”.

Fuente: es.aleteia.org

10 consejos prácticos para ser santos

El padre Seelos era conocido por su humildad, simplicidad y generosidad. También escribió “10 consejos prácticos para alcanzar la santidad”, que aparecen en el sitio web para su canonización:

  1. Ve a misa con la devoción más profunda.
  2. Dedica media hora a reflexionar sobre tu principal debilidad y comprométete a evitarla.
  3. Haz una lectura espiritual durante al menos 15 minutos al día, si no puedes media hora.
  4. Di el Rosario todos los días.
  5. También diariamente, si es posible, visita el Santo Sacramento; y al llegar la noche, medita sobre la Pasión de Cristo durante media hora.
  6. Concluye el día con una oración nocturna y un examen de conciencia sobre todos tus fallos y pecados del día.
  7. Todos los meses haz una revisión del mes en confesión.
  8. Escoge un santo patrón especial cada mes e imita alguna virtud especial de ese patrón.
  9. Precede toda gran fiesta con una novena, es decir, nueve días de devoción.
  10. Intenta empezar y terminar toda actividad con un ‘Ave María’.

El padre Seelos fue beatificado en el año 2000 por el papa Juan Pablo II y su día festivo es el 5 de octubre.

Padre Marcelo