Domingo XXXII del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Lucas 20,27-38.

Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: “Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?”.

Jesús les respondió: “En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él”.

Padre Marcelo

Ser sacerdote está d+

Ser sacerdote está d+

Hoy es el cuarto aniversario de la ordenación sacerdotal

Un día como hoy, pero hace cuatro años atrás, mi vida cambiaba para siempre. Aún recuerdo lo que me costó decidirme para entrar al Seminario.

Hasta los 23 años no frecuentaba la Iglesia, es más, no quería saber nada con la Iglesia y con los curas; y eso que fui a colegios católicos toda mi niñez y adolescencia. Nunca me llamó la atención ir a la Iglesia, es más, recuerdo que lo consideraba una perdida de tiempo.

Fue el dolor lo que me acercó a Dios y a la fe, fue la muerte de un amigo que quería mucho. Mi gran amigo Agustín falleció en un accidente de transito y a partir de ahí mi vida cambió para siempre. Empecé con ataques de pánico y en mi corazón había una angustia que no la podía describir con palabras.

En el medio de tanto dolor me invitaron a una peregrinación a Medjugorje, una pequeña aldea en Bosnia-Herzegovina, y fue ahí que mi vida cambió. La Virgen me rescató de esa angustia y me llevó a conocer a su Hijo Jesús. Esta fue la experiencia más reconfortante que tuve en mi vida, porque pasé de tener un vacío enorme en mi interior a encontrar paz. Les puedo asegurar que pasé mucho tiempo buscando paz y no la encontraba, la busqué en todos lados antes de llegar a Dios.

En mi juventud me la pasaba de boliche en boliche, en un vida bastante desordenada desde todo punto de vista y cada día, cuando me levantaba de salir la noche anterior, me encontraba inmerso en un vacío que no podía explicar. Yo no quería seguir así, pero no encontraba nada que me llene para salir de esa situación.

Más adelante, luego de esa conversión, fue tanto lo que cambié que, por momentos, yo mismo no me reconocía. El cambio fue muy grande, pero era tanta la alegría que había en mi corazón que yo estaba tranquilo y en paz en medio del dolor por la perdida de mi amigo y de tantas otras situaciones dolorosas por las que estaba atravesando.

Después de este cambio comenzó a aparecer en mi corazón la idea de ser cura. ¡Pahhh! ¡Qué difícil fue digerir eso! ¡Nunca se me había pasado por la cabeza ser cura! Es más, cuando me pongo a pensar en el momento en que por primera vez sentí ese deseo en mi corazón me acuerdo y me río. Estaba en una Capilla en medio de un retiro espiritual y sentí en mi corazón que Dios me estaba pidiendo que tenía que ser cura. En ese mismo momento me levanté y salí corriendo de la Capilla. Yo decía para dentro mío: “ahora si que estoy quedando loco del todo. ¡Yo cura! ¡Noooo! ¡Seguro que Dios se equivocó”. A partir de ese momento no pude disfrutar más del retiro, ya nada era lo mismo. Cuando me fui de esa casa de espiritualidad hice de cuenta como si no había pasado nada y puse esa idea en el “freezer”.

El tiempo pasaba y esa idea no se iba, yo seguía con mi vida. Tenía novia, salía con mis amigos, jugaba al fútbol y trataba de que se vaya la idea porque eso de ser cura no era para mi.

Peleé con esa idea que Dios había puesto en mi corazón durante 3 o 4 años hasta que un momento no pude pelear más y le dije a Dios que si esa era su voluntad yo me metía para cura, pero sabiendo que no era lo que yo quería sino lo que Él quería.

Estuve muchos años estudiando y formándome hasta que llegó el momento, de verdad que me costaba mucho aceptar la voluntad que Dios tenía para mi vida. Entre vos y yo, no le digas a nadie, hice todo lo posible para confundir a Dios y que Él mire para otro lado, porque yo seguía insistiendo en que no quería ser cura. Quise huir de ese llamado varias veces, quise mirar para otro lado, me quise esconder innumerables veces, pero todo eso seguía en mi corazón.

Primero llegó la ordenación de diácono y luego, un 26 de abril de 2015, la ordenación sacerdotal. Ese día lloraba como un niño, pero el llanto no era porque quería huir, sino de alegría y felicidad. No te puedo explicar lo que fue la celebración de la ordenación, mientras el Obispo ponía sus manos sobre mi cabeza mi corazón latía fuerte y mis manos temblaban de la emoción.

Es increíble que habiendo tanta gente capacitada y buena Dios me haya elegido a mi para esta vocación. Hasta el día de hoy me encuentro con gente por la calle y me ve vestido con la camisa de cura o de sotana y se sorprende. Varias personas me han dicho que se imaginaban a cualquiera de cura menos a mi. A lo cual respondo que yo también me imaginaba a cualquier otro menos a mi.

Lo que te aseguro es que ser cura es lo mejor que me pasó en la vida, no me imagino mi vida sin ser cura. Le doy gracias a Dios por haberme mostrado ese mundo en el que estuve antes de mi conversión, haber pasado por todo lo que pasé, sufrir todo lo que sufrí y conocer cada uno de los lugares que conocí.

Hoy, como sacerdote, me toca hablar con muchos jóvenes y adultos que están pasando por lo mismo que me tocó vivir y no le encuentran sentido a la vida. Dios está siempre al lado del que sufre y del que no encuentra sentido a su vida, el problema es que nosotros no dejamos que Él entre en nuestro corazón.

En estos días me ha tocado vivir uno de los momentos más duros de mi sacerdocio, fue celebrar la Misa en el entierro de un querido amigo, al que quería mucho, que decidió terminar con su vida después de muchos años de sufrimiento por estar inmerso en las drogas. No se como hice para celebrar esa Misa, estaba quebrado, mi corazón estaba roto. Ser cura tiene estas cosas, el mismo domingo de Pascua, día de la Resurrección, celebré una Misa llorando y desconsolado por un gran amigo que se nos fue.

No paro de dar gracias a Dios por haberme metido en este hermoso lio de ser cura, es lo mejor que me pasó y no lo cambiaría por nada. De verdad que nunca me imaginé que terminaría siendo cura, pero hoy no me puedo imaginar ser otra cosa que no sea cura. Conocer a Jesús, por medio de la Virgen, fue lo mejor que me pasó en la vida.

¡Gracias Señor por este hermoso regalo de ser cura! ¡Gracias Madre querida porque si no me hubieras presentado a tu Hijo Jesús hoy no habría aceptado el regalo tan grande que Dios me hizo de celebrar la Misa y recibir a las personas heridas en el sacramento de la confesión!

¡Ser cura está d+! ¡Gracias Señor por haber elegido a este indigno y gran pecador para esta hermosa vocación!

Me encomiendo a tus oraciones,

Padre Marcelo

 

“Los invito a una vida nueva. No importa cuantos años tengan”

Estamos en Cuaresma, un tiempo propicio para la conversión. Cuando hablamos de conversión nos referimos a un cambio que puede explicarse como una transformación del corazón, de una nueva vida.

Muchas veces escucho a las personas decir que no pueden cambiar porque vivieron toda una vida de la misma manera. ¡Eso es un gran error! Todos podemos cambiar y no hay edad para mejorar, ya que siempre podemos ser mejores sin importar cuantos años tengamos.

Jesús nos invita a la conversión, a que comencemos una vida nueva. Una vida llena de alegría, amor y paz. La paz es uno de los dones más grandes que estamos necesitando en nuestra vida, ya que estamos viviendo en un mundo de mucha actividad, donde no tenemos tiempo para Dios y para encontrarnos cara a cara con Él.

Esta vida nueva que Jesús y María quieren para nosotros es de gran esperanza. No te olvides que Jesús ha venido a buscar a los que están enfermos y los que tienen necesidad de su amor, no a aquellos que son autosuficientes y no necesitan de su amor.

Es por este motivo que Jesús te vino a buscar a ti, porque sabe que estás sufriendo, sabe que estás pasando por un momento de dolor, sabe que tu vida es un caos, sabe todas las dificultades que tenes. ¡Jesús quiere ayudarte más que nadie!

Te invito a que le abras tu corazón a Jesús y a la Virgen. “No importa cuantos años tengas”, Jesús y María lo único que necesitan es que tú les abras el corazón. Si lo haces ellos van a entrar en tu vida y te van a dar esa paz que necesitas para comenzar ese cambio, ese camino que va a transformar tu vida y tu corazón.

Dios te bendiga por medio de Nuestra Madre,

Padre Marcelo

Un santo para el 2019

Mi Comunidad (de las Bienaventuranzas) tiene una hermosa tradición que favorece activamente su unión con la Iglesia del Cielo. Al alba de cada nuevo año, le pedimos a un santo que nos elija. Nos protegerá, nos inspirará los buenos senderos a tomar y nos introducirá en su propia gracia.

Para saber qué santo nos ha elegido, nos reunimos en oración. Después de haber invocado al Espíritu Santo, hacemos circular entre nosotros un canasto lleno de papelitos cuidadosamente doblados. En ellos están escritos numerosos nombres de santos, así como una frase o palabra de su autoría. Cada uno de nosotros recibe también una tarea en unión con ese santo. Naturalmente, hemos extendido esta tradición a quienes nos visitan, a nuestros amigos y a nuestras familias, y ellos demuestran una gran alegría al recibir un santo para todo el año. Una vez más, tenemos la oportunidad de maravillarnos ante las maniobras de la Providencia, porque frecuentemente el año no termina sin que el nuevo compañero haya realizado cosas muy hermosas para su protegido.

Para la Santísima Virgen, la santidad no es una teoría confusa, lejana e inaccesible, sino una victoria de amor aplicada a cada momento de nuestra jornada, por más insignificante que parezca. Al conectarnos con esos maravillosos compañeros que son los santos, ella nos sana una vez más de nuestra falta de encarnación, dicho de otra forma, de nuestra falta de corazón. Así como en la Tierra tejió con sus manos la túnica de su Jesús, María teje todavía hasta los mínimos vínculos entre sus hijos del Cielo y los de la Tierra; Ella teje la Iglesia final. Para ello, no utiliza otro hilo que el amor, ni otro telar que su corazón. Queridos santos… ¡les abrimos nuestras puertas!

Un santo para el 2019

“Una vieja tradición en la Iglesia consiste en sacar un santo al principio del año. En efecto, santa Faustina habla de esta práctica de su comunidad en su Diario (ver § 360). También nosotros hemos pedido un santo que acompañara a nuestra familia de Enfants de Medjugorje durante el 2008, ¡y hemos recibido a san Maximiliano Kolbe! Ya lo habíamos recibido en el 2001; señal de que nos ama con un amor muy particular y cuenta con nosotros para que vivamos con la Inmaculada. ¡El nos ayudará a amarla más que nunca! Invoquémosla juntos cada día de este año para que él nos obtenga la gracia de consagrarnos a la Virgen y de trabajar con ella asidos de su mano. La rama de habla inglesa, Children of Medjugorje, recibió a santa María Magdalena, ¡otra amiga de la Virgen!, y la española a la beata Mariam de Bethleem.

Cada uno puede recibir también un santo particular. Este santo será su compañero de ruta durante todo el año, será su amigo, su confidente. Lo protegerá, lo ayudará en su vida cotidiana y le hará descubrir su propio camino de santidad. Lo enriquecerá con sus virtudes y le hablará al corazón, de acuerdo al grado de intimidad que usted desee vivir con él. ¡Conozca su vida, quizás hasta pueda leer sus escritos!”

Sor Emmanuel

Recomendamos imprimir la lista de santos, recortar los nombres y ponerlos en una canasta. Durante sus reuniones de familia (de amigos o de comunidad), luego de haber invocado juntos al Espíritu Santo, que cada uno tome un papelito y descubra qué santo lo ha elegido para el 2019. ¡En efecto, son ellos quienes nos eligen y no nosotros a ellos! Junto con ese santo, recibirá una tarea particular y una intención de oración.

¡Divulgue esta tradición, sus amigos también necesitan la ayuda del Cielo y el ejemplo de los santos!

El archivo con los nombres de los santos lo puedes bajar AQUÍ

Fuente: ROSAS PARA LA GOSPA

Soy bella porque amo, si ustedes aman también serán bellos

Un día le preguntaron a la Gospa: “Madre mía, ¿por qué eres tan bella?”. La respuesta de la Virgen fue: “Yo soy bella porque amo. Si quieren ser bellos, amen y no tendrán tanta necesidad del espejo”.

La Madre de Dios nos da la receta para ser “bellos”. La receta no está en gastar dinero en estética para que nuestro cuerpo sea vea más lindo, lo que la Virgen nos invita es a que nuestra alma esté en paz, a que profundicemos en el amor de Dios para encontrar la verdadera belleza en nuestro corazón.

Estamos viviendo en un mundo donde impera el individualismo, el egoísmo, el hedonismo, donde nos mostramos a los demás de un modo que no somos, porque queremos caer simpáticos, porque queremos caerle bien a los demás. Estas actitudes hacen que nos terminemos cansando y nos desbordemos, ya que aparentar ser personas que no somos nos agota.

La Virgen rompe con todos los modelos que el mundo actual nos ofrece. Mientras todos los días se inventan más cirugías estéticas para que seamos más lindos por fuera, ella viene a decirnos que la manera de ser realmente bellos es amando.

Padre Marcelo

El Padre Marcelo junto al Papa Francisco

El Padre Marcelo estuvo junto al Santo Padre en el Vaticano.

Padre Marcelo

Arquidiócesis de Montevideo cuenta con su primera capilla de Adoración Perpetua

Capilla de Adoración Perpetua / Foto: Facebook Parroquia María Reina de La Paz

Los fieles de la Arquidiócesis de Montevideo (Uruguay) cuentan desde el 1 de octubre con la primera capilla de Adoración Perpetua al Santísimo Sacramento.

La parroquia María Reina de la Paz, ubicada en avenida Bulevar José Batlle y Ordóñez 2645, comenzó la Adoración Eucarística en octubre de 2016.

Desde entonces los fieles a acompañaron a Jesús Sacramentado de lunes a viernes desde las 9:00 a.m. hasta las 7:00 p.m.

Dado el éxito de la respuesta de la comunidad, se decidió comenzar con la vigilia continua, es decir, las 24 horas de los 365 días del año.

Así, el 29 de septiembre el Arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla, bendijo la primera capilla de Adoración Perpetua en la parroquia María Reina de la Paz.

El P. Marcelo Marciano, párroco de María Reina de la Paz y responsable de la actividad para toda la arquidiócesis, comentó a ICM noticias que en la Adoración al Santísimo “las personas puedan encontrar la paz en el corazón y escuchar al Señor para ver cuál es la vocación a la que Él los llama, para encontrar su voluntad”.

El mismo P. Marciano descubrió su vocación cuando comenzó a adorar a Jesús Sacramentado, junto a la pastoral juvenil de la parroquia de la localidad de Punta Carretas.

“Nosotros hacíamos Adoración al Santísimo durante toda la madrugada. Yo elegí un horario que me costaba mucho, iba de 4 a 5 de la madrugada. Ese horario para mí era muy complicado porque me cortaba todo el sueño, era un gran sacrificio”.

“En esa época me estaba costando mucho ver cuál era la vocación que Dios tenía preparada para mí, y ese encuentro con el Santísimo me hizo ver ese llamado al sacerdocio. A mí la Adoración me cambió el corazón y es por eso que sigo haciéndolo todos los días”, agregó el P. Marciano.

El sacerdote explicó que para el funcionamiento de la capilla, un feligrés debe comprometer una hora de su tiempo.

En ese sentido, el P. Marciano recomendó a los fieles recordar durante esos 60 minutos “la frase del Santo Cura de Ars: ‘Yo lo miro y Él me mira’. Jesús conoce nuestro corazón, el gran problema que tenemos los seres humanos es que no lo sabemos escuchar, para escuchar es necesario hacer silencio”.

La capilla de Adoración Perpetua de Montevideo se suma a las ya existentes en las localidades de Young, Artigas, Costa de Oro y Salto.

Más información AQUÍ o contacte vía wathsapp +598 98033072

Fuente: aciprensa

¡Miremos a María para amar más a Jesús!

¡Hoy celebramos la Asunción de la Santísima Virgen al Cielo! Esta fiesta es de gran alegría para todos los cristianos, ya que celebramos que María está disfrutando del estado de felicidad supremo y definitivo. La Madre de Jesús está unida a su Hijo, y vive allí, junto a Él, cara a cara, en comunión de amor.

A todos los hijos de Dios nos causa alegría y esperanza saber que la Virgen, a quien Jesús nos dio como nuestra Madre, está gozando del estado de felicidad definitivo.  Saber que nuestra Madre está allí nos impulsa a elevar nuestra mirada a ella para implorar su guía y protección.

Ésta fiesta nos habla de nuestro futuro pero sin dejar de hacer referencia a nuestro presente. Nos habla del futuro porque nos anima a mirar a María y saber que después de nuestra peregrinación por este mundo nos espera la felicidad definitiva. Nos habla del presente porque este estado de gozo perenne lo podemos alcanzar si cada día nos proponemos vivir como vivió ella en Nazaret, es decir, haciéndonos esclavos del Señor para que su Palabra se haga vida en nosotros.

Todos nosotros tendemos a la felicidad, pero en muchas ocasiones de nuestra vida aparecen obstáculos que hacen que no podamos alcanzar esa alegría a la que Dios nos anima a alcanzar.

La fiesta de la Asunción es un día de alegría. ¡Dios ha vencido! ¡El amor ha vencido! Se ha puesto de manifiesto que el amor es más fuerte que la muerte, que Dios tiene la verdadera fuerza, y su fuerza es bondad y amor.  Dios vence a Satanás, el amor triunfa sobre el odio, al igual que la vida sobre la muerte. Dios es amor, y donde hay amor hay vida; ésta vida no termina con nuestra muerte corporal, sino que tiene preparado para cada uno de nosotros una morada eterna.

Para que la alegría habite en nuestro corazón debemos vencer las tentaciones que nos propone Satanás. Éste nos quiere llevar por una vida desordenada ofreciéndonos diversión, una vida llena de placeres y bienes materiales, haciéndonos creer que lo más importante es vivir la vida para uno mismo y no para los demás.

Lo único que nos puede ofrecer el dragón es vivir eternamente en el infierno, separados de Dios por la eternidad, siendo eternamente tristes e infelices. No debemos permitirle que entre en nuestras vidas y nos saqué la alegría que Dios tiene preparada para nosotros.

María superó la muerte; está totalmente vestida de vida, elevada en cuerpo y alma a la gloria de Dios; así, en la gloria, habiendo superado la muerte, nos dice: “¡Ánimo, al final vence el amor!” Si nos entregamos a Dios y al prójimo podremos tener confianza y valentía para vencer todas las amenazas del dragón.

La Virgen, al ser inseparable de su Hijo, ya venció al dragón, la mujer vestida de sol está inmersa en la luz de Dios. La Virgen está en el cielo con Dios, feliz para siempre, y desde allí nos ilumina, vestida de sol, con el resplandor de la luz de Dios.

Dejémonos guiar por aquella que está en la luz de la eternidad, aquella que desea que nosotros formemos parte de esa luz eterna. Esa luz que empezamos a construir aquí y vivir por toda la eternidad.

Padre Marcelo

¡Que feo es murmurar!

¡Es muy feo hablar mal de una persona que no está presente! Jesus va en contra de la murmuración.

Padre Marcelo

¡Bendición especial con la reliquia de Madre Teresa de Calcuta!

La reliquia de Madre Teresa de Calcuta se encuentra en la Parroquia María Reina de la Paz.

Padre Marcelo